
En los últimos meses, el mercado inmobiliario español está viviendo una auténtica revolución digital. Comprar pisos a través de Telegram se ha convertido no solo en una tendencia, sino en un fenómeno de masas. En los chats aparecen ofertas con el precio, la rentabilidad estimada y una breve descripción del inmueble. Quienes desean adquirir vivienda reaccionan al instante: basta con enviar una solicitud, y el piso puede venderse en cuestión de horas.
A menudo, los potenciales compradores ni siquiera ven la propiedad en persona. Todo se decide por los números: superficie, número de habitaciones, barrio, año de construcción, necesidad de reformas y tamaño de las comisiones. Después, las empresas realizan un sorteo o seleccionan al comprador según el orden de llegada. Así, las operaciones se cierran a una velocidad récord, y el resto de interesados reciben una notificación de que la venta ha finalizado.
Telegram, la nueva herramienta para inversores
En Telegram operan decenas de grupos donde cada semana se publican nuevas oportunidades inmobiliarias. Algunos superan los 15.000 suscriptores. Muchos compradores residen en otras ciudades, pero eso no les impide invertir: el control de reformas y el alquiler puede delegarse totalmente a intermediarios por un coste adicional. Este método es especialmente popular en Madrid, Barcelona y Valencia, donde el precio de la vivienda lleva tiempo fuera de alcance y la rentabilidad del alquiler va en descenso.
Empresas como Invernomics de Valencia fueron las primeras en ofrecer este tipo de servicios. Actualmente operan no solo en su región de origen, sino también en Murcia, Jerez y otras ciudades con población en crecimiento y precios más bajos. La mayor demanda se concentra en pisos ubicados en barrios obreros y las afueras, donde el precio raramente supera los 100.000 euros. A menudo, estos pisos no aparecen en los portales populares, sino que se publican en Telegram gracias al contacto directo con agencias y abogados que rastrean ventas urgentes.
Oportunidades y riesgos: opiniones divididas
No todos los actores del mercado están conformes con este nuevo esquema. Algunos opinan que Telegram ayuda a reactivar el mercado de alquiler al poner en circulación pisos vacíos o que necesitan reformas. Otros ven en esto una forma de especulación que impulsa los precios al alza y dificulta el acceso a la vivienda para las familias. Aun así, las empresas insisten: asumen los riesgos e incluso garantizan la rentabilidad si el alquiler resulta inferior al esperado.
Entre los compradores también hay quienes se topan con sorpresas desagradables. No faltan casos en los que el piso se encuentra en peor estado del esperado y resulta imposible recuperar la comisión. Los representantes de las empresas explican que, si el cliente no inspeccionó la vivienda antes de cerrar el trato, la responsabilidad recae sobre él. Además, señalan que la mayoría de los problemas afectan a los inversores inexpertos que, inspirados por vídeos en internet, deciden probar suerte en este nuevo negocio.
Nuevos actores y perspectivas del mercado
El éxito de las primeras plataformas atrajo a nuevos participantes dispuestos a ocupar su propio espacio. La competencia aumenta, al igual que el número de transacciones. Algunas empresas apuestan por un acompañamiento profesional, mientras que otras priorizan la rapidez y el volumen. En cualquier caso, Telegram ya se ha convertido en una parte fundamental del mercado inmobiliario, cambiando las reglas tradicionales y abriendo nuevas oportunidades para inversores en toda España.












