
Los acontecimientos del 29 de octubre de 2024 en Valencia siguen generando intensos debates entre los residentes de la región. Ese día, cuando una catástrofe natural azotó la ciudad, el sistema de alerta masiva se activó demasiado tarde. Según el juez, el retraso en el envío de la señal de emergencia pudo haber provocado la muerte de decenas de personas. Los nuevos detalles presentados en el tribunal ponen en duda las explicaciones oficiales sobre las acciones de las autoridades y generan interrogantes sobre cómo se toman decisiones en situaciones críticas.
Cronología del día de la tragedia
El conductor que acompañó al expresidente del gobierno de la Comunitat Valenciana Carlos Mazón el día del desastre, prestó declaración ante el tribunal. Relató que la alerta en los teléfonos móviles sonó cuando se encontraban en pleno centro de Valencia. Según sus palabras, después de recoger a Mazón del edificio del gobierno, se dirigieron a recoger al jefe de prensa a Torres de Serrano. Precisamente en ese momento llegó la notificación ES-Alert a sus teléfonos, informando sobre la magnitud del desastre.
El conductor precisó que ese día fue llamado para ir al centro de gestión de crisis (Cecopi) aproximadamente a las 19:00. Antes de eso, Mazón asistió a varios actos oficiales y almorzó con la periodista Maribel Vilaplana en el restaurante El Ventorro. Según la versión del propio Mazón, llegó al edificio del gobierno a las 17:00 y estaba siguiendo el trabajo del gabinete de crisis. Sin embargo, los testimonios del conductor y de otros acompañantes ponen en duda esta versión.
Incongruencias en los testimonios
La jueza Nuria Ruiz Tobarra, encargada de la investigación, considera que la alerta masiva se emitió demasiado tarde, a las 20:11, cuando la mayoría de los desaparecidos ya no podían ser rescatados. El conductor también señaló que salieron de la casa de Mazón a las 8:40 de la mañana y luego asistieron a tres eventos oficiales. Según sus palabras, durante el día no hubo discusiones sobre la situación de emergencia. Subrayó que se mantuvo concentrado en la carretera y no sabía de las llamadas que podría haber hecho Mazón.
El testimonio del conductor coincidió con la información proporcionada previamente por los tres escoltas que acompañaban a Mazón el día de la tragedia. Ellos afirmaron que el exjefe de la región llegó al edificio del gobierno solo a las 19:50, y no a las 17:00 como declaró el propio político. Esto cambia por completo la reconstrucción de los hechos y plantea preguntas sobre cómo se coordinó el liderazgo en un momento tan crítico.
El papel de la alerta y sus consecuencias
La decisión de enviar la señal de alarma se tomó en el centro de crisis aproximadamente una hora después de que el conductor recibiera la orden de llevar a Mazón a Cecopi. Para entonces, según la jueza, la mayoría de las víctimas ya no podían ser salvadas. Según informa El País, el retraso en la alerta fue una de las causas clave del elevado número de fallecidos.
Las actuaciones de las autoridades el día de la tragedia ya habían sido cuestionadas anteriormente. Por ejemplo, en el reportaje sobre las razones de la falta de escolta de Mazón durante la catástrofe también se analizaron detalles sobre la organización del trabajo de los funcionarios en situaciones de emergencia. Estas publicaciones evidencian que la desconfianza pública hacia las versiones oficiales no deja de crecer.
Contexto y casos similares
En los últimos años, España ha enfrentado varios incidentes en los que los sistemas de alerta de emergencias funcionaron con retraso. En 2023, un problema similar ocurrió en Murcia, donde los habitantes recibieron la advertencia de inundación cuando las calles ya estaban anegadas. En Cataluña, en 2022, la alerta masiva también llegó demasiado tarde, lo que generó una ola de críticas a las autoridades locales. Estos hechos subrayan la importancia de informar a la población a tiempo y la necesidad de revisar los protocolos de respuesta ante desastres naturales.











