
Desde principios de año, las carreteras españolas funcionan bajo nuevas normas: todo conductor está obligado a llevar en el coche la baliza luminosa V-16. Sin embargo, y a pesar de lo previsto, de momento nadie tiene prisa por multar por su ausencia. El Ministerio del Interior ha decidido ser flexible y otorgar a los conductores un tiempo de adaptación. Las autoridades insisten: el objetivo no es recaudar, sino salvar vidas.
El ministro Fernando Grande-Marlaska, en una reciente rueda de prensa, expresó abiertamente su preocupación: el número de fallecidos en carretera no disminuye y los peatones siguen siendo un colectivo vulnerable. Solo el año pasado, 103 personas murieron en las carreteras del país, casi una de cada diez víctimas de accidentes de tráfico. Muchos de ellos eran conductores que salieron del vehículo para colocar el triángulo de emergencia.
La seguridad es lo primero
Según el ministro, cada año unas 25 personas mueren intentando señalizar el lugar de un accidente o avería. El sistema antiguo con triángulos está obsoleto: para colocarlos hay que salir a la calzada, lo que siempre supone un riesgo. La nueva baliza V-16 resuelve este problema de otra manera: puede encenderse sin salir del coche y es visible a un kilómetro de distancia. Además, el dispositivo se conecta al sistema de carreteras inteligentes y transmite la información del incidente a otros conductores y a los servicios de emergencia.
España fue el primer país de Europa en hacer obligatoria esta medida. De hecho, los países vecinos siguen con interés este experimento: en Reino Unido y Luxemburgo ya han eliminado los triángulos de emergencia en autopistas, reconociendo su peligrosidad. Pero, por ahora, solo los españoles han dado un paso tan radical.
Período de transición
Aunque el uso de la luz V-16 es obligatorio desde enero, la policía y la Guardia Civil han recibido instrucciones de no apresurarse con las sanciones. Durante los próximos meses, se limitarán a ofrecer explicaciones y advertencias. Aún no está claro cuánto durará este periodo de tolerancia: la decisión la tomará la Dirección General de Tráfico (DGT) junto con la policía de tráfico.
El ministro reconoce que no existen datos exactos sobre cuántos vehículos ya cuentan con la nueva baliza. Sin embargo, cada día cerca de 3.000 conductores utilizan la V-16, y esta cifra sigue aumentando. Las autoridades confían en que, para finales de año, la mayoría de los automovilistas se hayan adaptado a la novedad y cumplan la ley sin necesidad de ser sancionados.
Tecnología y escepticismo
Sin embargo, no todos están convencidos con la novedad. Algunos conductores temen que la V-16 pueda afectar su privacidad, ya que el dispositivo transmite la ubicación. En respuesta a estas preocupaciones, el ministro aseguró que no se recaba ni se transmite información personal. Según sus propias palabras, no piensa debatir cuestiones que no estén relacionadas con la seguridad vial.
Aun así, el debate continúa. Algunos consideran que la nueva luz supone un avance, mientras que otros lo ven como un intento más de complicar la vida a los conductores. Pero los hechos hablan por sí solos: España vuelve a estar a la vanguardia de las reformas viales y ahora toda Europa la observa.
Mirando al futuro
El cambio a la baliza V-16 no es solo una medida burocrática más. Es un intento de transformar la cultura vial y reducir el número de tragedias en carretera. Las autoridades apuestan por la información, no por el castigo. Sin embargo, sigue siendo una incógnita cuán rápido los españoles se adaptarán a las nuevas normas.
Por ahora, solo se puede decir una cosa: si aún no tienes la V-16, todavía tienes tiempo. Pero no conviene confiarse: tarde o temprano, las multas llegarán. De momento, cada uno tiene la oportunidad de contribuir a unas carreteras más seguras.












