
En España crece el interés por replantear los lazos históricos con las antiguas colonias. Una nueva iniciativa literaria, inspirada en la novela de Pilar Méndez, propone observar Madrid y Manila como ciudades cuyas trayectorias están profundamente entrelazadas. Para los españoles, esto es no solo una oportunidad para recordar páginas olvidadas de la historia, sino también para valorar de forma renovada el legado cultural de ambas capitales.
El foco de atención no es solo una obra literaria, sino una verdadera ruta que transporta al lector y al viajero por las calles, teatros y jardines de las dos ciudades. A finales del siglo XIX, Madrid y Manila estaban unidas no solo políticamente, sino también en lo cultural: su arquitectura, sus espacios públicos e incluso la vida nocturna reflejaban un pasado común. Hoy la novela «Un jardín en el mar» (Un jardín en el mar) nos remite a estos orígenes, invitando a recorrer lugares donde alguna vez hirvió la vida y ahora solo quedan ecos de un antiguo esplendor.
Ciudades espejo
La ruta comienza en Manila, donde aún pueden encontrarse huellas de la influencia española. En los barrios de Binondo y San Nicolás se conservan antiguas mansiones y templos que combinan tradiciones católicas con elementos de feng shui. En este lugar estuvo alguna vez el Teatro Zorrilla (Teatro Zorrilla), que acogía a cientos de espectadores y fue epicentro de la vida cultural. En estos barrios, el pasado literalmente respira a través de las fachadas y callejones, y la memoria de los acontecimientos perdura en la arquitectura y el ambiente.
En Madrid, la ruta sigue el famoso eje Prado-Recoletos, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Aquí se concentran los principales museos del país, además del Real Jardín Botánico, que evoca las ideas ilustradas del siglo XVIII. Curiosamente, un jardín similar existió también en Manila: el Mehan Garden, que más tarde se transformó en parque público. Estos espacios unen ambas ciudades no solo por la historia, sino también por su espíritu de apertura e intercambio cultural.
Teatros y cafeterías
Los teatros y cafeterías ocupan un lugar especial en esta ruta, pues dieron forma a la vida intelectual de ambas capitales. En Madrid, destaca el célebre Teatro Apolo de la calle Alcalá y el café Fornos, punto de encuentro nocturno de artistas y políticos. En Manila, un papel similar cumplía la calle Hidalgo, que antaño fue una de las más bellas de la ciudad, con teatros ya desaparecidos pero aún presentes en la memoria cultural.
La ruta literaria, inspirada en la novela, permite no solo recorrer las ciudades con los ojos de sus protagonistas, sino también sentir cómo el pasado incide en el presente. El destino de tres mujeres —una viuda de Galicia, una aristócrata holandesa y la primera mujer masona de Filipinas— simboliza el cruce de mundos, donde las historias personales se entrelazan con grandes transformaciones históricas. En sus vidas se reflejan la traición, el amor y la búsqueda de identidad frente a un imperio en desaparición.
Memoria y actualidad
Hoy en día, estos itinerarios se vuelven populares entre quienes buscan no solo experiencias turísticas, sino también una comprensión profunda del pasado. Recorrer Madrid y Manila revela sorprendentes paralelismos: detalles arquitectónicos, nombres de calles, costumbres de los habitantes. La reconstrucción literaria ayuda a recuperar lazos perdidos y muestra cómo el patrimonio cultural sigue vivo en las ciudades actuales.
En los últimos años, en España y fuera de sus fronteras, han cobrado fuerza las rutas temáticas dedicadas a la literatura y la historia. En Madrid se organizan frecuentemente visitas guiadas por lugares vinculados a Lope de Vega y otros clásicos. En Barcelona y Sevilla surgen nuevos recorridos dedicados a escritores y épocas. Estas iniciativas no solo atraen a turistas, sino que también ayudan a preservar la memoria histórica y permiten descubrir las ciudades conocidas desde una perspectiva diferente.












