
Hace un año, los socialistas concluyeron su congreso federal en Sevilla, donde Pedro Sánchez fue reelegido líder del partido e intentó motivar a sus compañeros en medio de complicados procesos judiciales. Hoy, la situación en el PSOE es aún más tensa. Figuras clave como Santos Cerdán y José Luis Ábalos están siendo investigados por casos de corrupción. A esto se suma el mediático caso de Paco Salazar, acusado de acoso sexual y abuso de poder.
Dentro del partido, cada vez es más frecuente hablar de «canibalismo interno»: una lucha por el control del PSOE ante una posible salida de Sánchez. Muchos creen que los escándalos actuales están siendo utilizados para redistribuir el poder e iniciar una transición de liderazgo. Veteranos y dirigentes regionales destacan el crecimiento de la tensión, y algunos ya debaten abiertamente posibles escenarios tras Sánchez.
Lucha por el poder
Tanto los partidarios como los detractores de Sánchez mantienen una disputa soterrada dentro de la formación, empleando incluso los casos mediáticos contra excolaboradores. El nombre de Adriana Lastra, exvicesecretaria general, vuelve a aparecer en las conversaciones: se ha convertido en una de las figuras más exigentes en el caso Salazar. Lastra, que anteriormente apoyó a Sánchez, ahora ejerce como delegada del Gobierno en Asturias y destaca su posicionamiento como líder feminista en medio de los escándalos que sacuden la cúpula del partido.
Algunos miembros del PSOE reconocen que dentro del partido ya han comenzado movimientos para fortalecer sus propias posiciones. Según ellos, cada nuevo escándalo sirve como motivo para luchas internas, y las acusaciones contra exlíderes se utilizan para debilitar a Sánchez y preparar una posible transición de poder.
Corrupción y nuevas acusaciones
A las investigaciones ya existentes se sumaron nuevas denuncias de acoso sexual. En particular, el alcalde de Almussafes, Toni González, afirmó que fue víctima de una venganza, pero se vio obligado a renunciar a sus cargos partidistas bajo presión de la dirección regional. Algunos temen que el mecanismo interno de presentación de quejas pueda ser utilizado para ajustes de cuentas, lo que solo agravaría los conflictos dentro del partido.
La secretaría de una de las federaciones más importantes del PSOE expresa su preocupación por el hecho de que falsas acusaciones pueden causar graves daños al partido y beneficiar a la ultraderecha. Sin embargo, otros dirigentes insisten en la necesidad de reaccionar de inmediato ante cualquier caso de violaciones para evitar que se repitan situaciones similares.
Desacuerdos regionales
A pesar de las crecientes tensiones internas, la mayoría de los dirigentes niegan la existencia de un movimiento organizado contra Sánchez. La oposición abierta proviene solo de algunos veteranos y figuras como Emiliano García Page. En las regiones donde anteriormente se cuestionó el liderazgo de Sánchez, se han producido cambios de personal y ahora las federaciones clave — Andalucía, Valencia, Madrid, Aragón — están encabezadas por ministros que pronto serán puestos a prueba en las elecciones.
En Andalucía, muchos esperan que, tras las elecciones regionales, cuya fecha aún no ha sido fijada, pueda producirse una ‘explosión’ de tensiones internas. En Cantabria y Murcia, donde recientemente hubo primarias muy disputadas, podrían surgir nuevos episodios de lucha interna si los resultados electorales son insatisfactorios. En Galicia, a los malos resultados se sumó un escándalo por acusaciones de acoso contra uno de los líderes, José Tomé, quien dejó sus cargos directivos, pero sigue siendo alcalde y diputado.
La era post-Sánchez
Muchos en el partido consideran que la situación actual ha sido en gran medida provocada por el propio Sánchez, cuando en abril de 2024 se tomó una pausa para reflexionar tras la apertura de un caso contra su esposa. En ese momento, muchos socialistas empezaron a pensar en el futuro del partido sin el actual líder. Aunque Sánchez luego decidió no dimitir, la cuestión de su sucesión sigue abierta.
En julio del año pasado, Sánchez admitió que contempló la posibilidad de dimitir tras la publicación del informe de la UCO sobre el caso de Cerdán. Actualmente, afirma de manera regular su intención de volver a presentarse, pero dentro del partido persisten las conversaciones sobre una posible repetición de los hechos de 2016, cuando la cúpula del PSOE se unió para apartarlo con el fin de respaldar al gobierno de Mariano Rajoy. Algunos opinan que un escenario similar podría repetirse si los socialistas pierden las elecciones, aunque otros creen que las actuales alianzas con el PP y Vox hacen que sea poco probable.











