
En el puerto de Málaga, el proyecto para construir un rascacielos de 144 metros continúa en una fase de incertidumbre tras más de diez años de debates, litigios y retrasos administrativos. La iniciativa, que aspiraba a convertirse en un nuevo referente de la ciudad, ha generado una fuerte controversia entre quienes apuestan por el desarrollo moderno y los defensores del perfil histórico de Málaga.
Historia del proyecto
La idea de levantar un edificio de gran altura en el Dique de Levante surgió en 2015, con una propuesta inicial de 135 metros del arquitecto José Seguí. Posteriormente, la altura se incrementó a 144 metros y se sumó al equipo el reconocido arquitecto británico David Chipperfield. En 2023, el ayuntamiento aprobó la modificación del plan urbanístico, multiplicando por siete la densidad de edificación permitida, lo que provocó protestas de quienes defienden el paisaje histórico de la ciudad.
Conflicto de intereses
Las organizaciones Defendamos Nuestro Horizonte y la Academia de Bellas Artes de San Telmo se oponen a la construcción y han presentado demandas judiciales para impugnar los cambios en el plan urbanístico. Argumentan que el proyecto beneficia a intereses privados de los inversores y podría modificar de forma irreversible el perfil histórico de la ciudad. El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) también advierte sobre el riesgo potencial para la imagen visual de Málaga y su patrimonio arquitectónico.
Los promotores del proyecto, entre ellos el director ejecutivo del grupo Hesperia, Jordi Ferrer, y la empresa catarí Al Alfia, destacan que el rascacielos generará nuevos empleos e impulsará infraestructuras modernas: un hotel de 382 habitaciones, salas de conferencias, zonas comerciales y de ocio, así como espacios verdes públicos. Los inversores subrayan que el proyecto cumple con los requisitos técnicos y las normativas urbanísticas.
Pausa judicial y administrativa
En octubre del año pasado, las autoridades portuarias aprobaron el proyecto de Chipperfield, pero la documentación fue devuelta por la agencia estatal Puertos del Estado con la exigencia de justificar la relevancia social de la construcción y de revisar el proceso de concurso. Por esta razón, el puerto suspendió temporalmente todas las acciones hasta que el tribunal de Andalucía emita un fallo.
El subdelegado del Gobierno, Javier Salas, resalta la necesidad de revisar el proyecto considerando los cambios ocurridos desde 2010, mientras que activistas exigen debates públicos con la participación de los residentes de la ciudad.
El futuro del proyecto
El estado del proyecto sigue siendo incierto. Los inversores insisten en sacar adelante el rascacielos, subrayando sus beneficios potenciales para la ciudad. Al mismo tiempo, defensores del patrimonio histórico y parte de la ciudadanía muestran preocupación por el impacto en la identidad visual de Málaga. La decisión del tribunal y las siguientes acciones de la autoridad portuaria determinarán si el proyecto se convierte en símbolo de desarrollo o queda como una iniciativa paralizada.
Por el momento, el solar de Dique Levante permanece vacío y la ciudad sigue atenta a la evolución de los acontecimientos, a la espera de una respuesta definitiva sobre el equilibrio entre la construcción moderna y la preservación del patrimonio histórico.











