
El 29 de octubre, la Comunidad Valenciana fue azotada por un fenómeno meteorológico extremo que provocó consecuencias trágicas. Ese día, en los despachos gubernamentales reinaba la tensión: los informes sobre la situación llegaban uno tras otro. Ya al mediodía, quedó claro que la situación se desbordaba y que las consecuencias podían ser muy graves.
Salomé Pradas, quien ocupaba el cargo de consejera de Emergencias, mantenía comunicación constante con el entonces presidente Carlos Mazón y sus colaboradores más cercanos. Toda la información sobre la evolución de los hechos llegaba al departamento de Presidencia, donde se tomaban las decisiones clave. Sin embargo, en los meses siguientes, los comunicados oficiales de las autoridades a menudo no coincidían con la cronología real de los acontecimientos.
Desarrollo de los hechos
A lo largo del 29 de octubre, los mensajes entre los funcionarios se volvieron cada vez más alarmantes. A las 16:28 ya se había informado de la primera víctima mortal en la ciudad de Utiel. Esta noticia provocó una fuerte reacción entre los dirigentes regionales, pero la tragedia no se comunicó públicamente de inmediato. Dentro del gobierno se debatieron posibles medidas, incluido la restricción de movimientos, aunque finalmente se optó por un llamamiento a la calma y se descartaron medidas drásticas.
En la correspondencia entre el jefe de gabinete de Mazón y Salomé Pradas, se instaba a no ceder al pánico. «Salo, por favor, nada de restricciones. Tranquilidad», fue uno de los mensajes clave que marcó la estrategia posterior de las autoridades. A pesar de las noticias alarmantes que llegaban, la dirección regional decidió no imponer medidas adicionales, confiando en que la situación se estabilizaría.
Reacción de las autoridades
Los mensajes internos revelan que los funcionarios conocían la magnitud del desastre mucho antes de que la información se hiciera pública. Las autoridades controlaron cuidadosamente el flujo de datos, procurando evitar el pánico entre la población. En sus declaraciones públicas, subrayaron la importancia de mantener la calma y la confianza en la actuación de los servicios de emergencia.
Durante las horas siguientes se debatieron diferentes escenarios de evolución. Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, las autoridades regionales no se apresuraron a imponer medidas estrictas. Finalmente, se optó por una intervención mínima, decisión que generó opiniones divididas entre los residentes y los expertos.
Consecuencias de la tragedia
La muerte de una persona en Utiel fue uno de los episodios más trágicos de aquella jornada. Las autoridades regionales recibieron críticas por la falta de reacción oportuna y por la escasa transparencia en la información a la población. La correspondencia entre los funcionarios, que salió a la luz pública, solo alimentó el debate sobre la eficacia de la gestión ante la emergencia.
En los meses siguientes, representantes del gobierno ofrecieron varias versiones de los hechos, lo que solo aumentó la desconfianza entre los habitantes de la región. La cuestión sobre por qué la información sobre los fallecidos y el alcance del desastre no se dio a conocer de inmediato sigue sin resolverse hasta ahora.
Si no lo sabías, Carlos Mazón fue presidente de la Comunidad Valenciana hasta 2024. Salomé Pradas es una política reconocida que estuvo a cargo de asuntos de protección civil y emergencias. Ambos han sido objeto de encendidos debates por su gestión de crisis en la región. Sus actuaciones durante el 29 de octubre de 2024 siguen generando controversia entre expertos y residentes de Valencia.











