
En 2027, la empresa Dcubed planea llevar a cabo un experimento único en órbita: en el marco de la misión ARAQYS-D3, se implementará una tecnología para fabricar paneles solares directamente en el espacio. Para ello, a bordo de un satélite que viajará junto a otros aparatos en un cohete de SpaceX, se desplegará una fina tira de células solares y se formará sobre ella una estructura rígida de soporte utilizando una resina especial que se endurece bajo la acción de la luz ultravioleta.
Se espera que la estructura final alcance los 15 metros de largo y proporcione una potencia de unos dos kilovatios. Este enfoque permite prescindir de los tradicionales paneles plegables, pesados y complejos, diseñados para soportar cargas durante el lanzamiento. En condiciones de ingravidez, es posible emplear materiales más ligeros y simplificar los mecanismos, lo que reduce considerablemente la masa y el coste del sistema completo.
Dcubed apuesta por utilizar células solares terrestres estándar, que son mucho más económicas que sus equivalentes espaciales especializados. Para satélites pequeños, con una vida útil prevista de hasta cinco años, esto es más que suficiente. Esta elección permite reducir el coste de un vatio de potencia a unas pocas decenas de dólares, abriendo nuevas oportunidades para misiones comerciales y proyectos científicos.
Antes de lanzar la misión principal, la empresa realizará dos pruebas preliminares de la tecnología. En 2026, se enviarán a órbita dos pequeños dispositivos: el ARAQYS-D1 probará la impresión de una barra de 60 centímetros, mientras que el ARAQYS-D2 fabricará un panel de un metro a bordo del satélite Exotrail. Estos experimentos permitirán comprobar la fiabilidad y eficiencia del nuevo método.
Según los expertos de Dcubed, un nivel de potencia en torno a los dos kilovatios es el umbral económicamente justificado para pasar a la producción de paneles solares directamente en órbita. Esta solución podría transformar la forma en que se suministra energía a las futuras naves espaciales, haciéndolas más ligeras, económicas y accesibles para un público más amplio.
La misión ARAQYS-D3 representará un paso clave en el desarrollo de la tecnología de producción espacial y podría establecer un nuevo estándar para los sistemas energéticos de satélites de próxima generación.












