
Bernat Ripoll y Javi Fondevila son hoy reconocidos como los fundadores y directores de Holded, una empresa valorada en 190 millones de euros. Pero su camino hacia el éxito no estuvo marcado ni por contactos ni por capital inicial. Todo comenzó cuando Bernat, apasionado por el snowboard, vivía al límite sin pensar en el dinero. Dormía donde podía: en el suelo, en el coche o incluso en un McDonald’s. No le interesaban la comodidad ni la estabilidad, solo el vivir el día a día y poder subirse a la tabla.
En Estados Unidos, Bernat no buscaba hoteles, simplemente sobrevivía durmiendo donde encontrara. Su lema —“puedo arreglármelas solo”— fue la base de su éxito futuro. El dinero no era su objetivo, solo un medio para continuar con lo que amaba. Incluso cuando empezó a estudiar informática, lo hizo más por compromiso que por verdadera vocación. Todo cambió tras participar en un hackathon y recibir una inesperada oferta de trabajo con un alto salario. Por primera vez, Bernat se preguntó: ¿para qué estudio realmente?
Los primeros pasos
La idea de Holded no nació de querer hacerse rico, sino de la frustración. A Bernat le cansaba lidiar con papeles, facturas e impuestos. Un día, atrapado por la nieve en Austria, decidió crear un programa para automatizar sus cuentas. Compró el dominio en una gasolinera y en pocas semanas desarrolló una versión mínima del producto, que lanzó en Facebook. En ese momento, nadie creía que el proyecto iba a funcionar. Ni siquiera los propios fundadores estaban seguros de seguir adelante.
Xavi vio el potencial e invirtió 5.000 euros, adquiriendo la mitad de la empresa. Juntos empezaron a desarrollar el proyecto, aunque en un principio no recibían apoyo ni inversiones. Hubo muchas dudas, pensamientos de cerrar el negocio, pero el entusiasmo y la perseverancia prevalecieron. No se hacían ilusiones: si no salía bien, simplemente no estaba destinado a ser. Pero no pensaban darse por vencidos.
Motivación y errores
Bernat está convencido: si el objetivo es simplemente dejar de trabajar, no funcionará. Critica la idea popular de “deja todo y conviértete en emprendedor para ser libre”. Según dice, este planteamiento está condenado al fracaso. La verdadera motivación surge únicamente cuando te apasiona lo que haces, no cuando sueñas con una vida fácil. El dinero es una consecuencia, no la meta final.
Durante los primeros meses trabajando en Holded, se enfrentaron constantemente a dificultades. No había ni inversores, ni clientes, ni seguridad sobre el futuro. Pero fue precisamente esto lo que forjó al equipo. Cada nuevo desafío se veía como una oportunidad para aprender algo nuevo. No temían equivocarse porque no lo apostaban todo a un solo sueño de riqueza.
Experiencia española
La historia de Holded no es solo sobre negocios, sino también sobre el carácter español. Aquí importa tanto el coraje como la capacidad de improvisar, no tener miedo a los cambios ni obsesionarse con lo material. Bernat y Xavi no hacían planes grandiosos ni buscaban el éxito rápido. Simplemente hacían lo que creían correcto y no temían ir contracorriente.
Hoy su empresa es un ejemplo para muchos jóvenes emprendedores en España. Sin embargo, los propios fundadores aseguran que, si al principio solo hubieran perseguido el dinero, no habrían logrado nada. Su historia es un recordatorio de que la pasión y la perseverancia son más importantes que cualquier objetivo financiero.












