
En el norte de África, en el corazón de la antigua fortaleza de Melilla, se encuentra un monumento arquitectónico único: la única capilla gótica de todo el continente. Resulta difícil de percibir para un transeúnte: la entrada está oculta en un laberinto de túneles antiguos y el acceso se esconde bajo una imponente puerta del siglo XVI. Es un lugar donde la historia literalmente yace bajo tierra y cada piedra guarda huellas de épocas pasadas.
La Capilla de Santiago (Capilla de Santiago) está situada en la primera línea defensiva de Melilla la Vieja, entre un túnel y la Puerta de Santa Ana (Santa Ana). En el interior destacan las bóvedas con nervaduras góticas, la mampostería original y la escultura de un santo a caballo. Todo ello crea una atmósfera de templo medieval recogido, que ha sobrevivido a numerosas tormentas y ha conservado su esencia hasta hoy.
La historia de un templo subterráneo
La construcción de la capilla está vinculada a los nombres del ingeniero Miguel de Perea y del maestro Sancho de Escalante, quienes en 1551 levantaron este pequeño templo justo en la entrada de la fortaleza. Aquí, viajeros y defensores de la ciudad podían encontrar refugio y rezar antes de entrar en la ciudad o marchar a defender sus murallas.
En el siglo XVII, el interior de la capilla fue remodelado: se añadió un nuevo altar y se trasladó aquí la imagen del santo desde la Iglesia de la Purísima Concepción. Esto reforzó el vínculo entre la vida militar y espiritual de la ciudad. A lo largo de los siglos, la capilla ha superado terremotos, remodelaciones y restauraciones. A mediados del siglo XX recuperó su aspecto histórico, eliminando añadidos posteriores y dejando al descubierto los detalles góticos.
Fortificaciones y galerías subterráneas
Alrededor de la capilla se extiende todo un complejo de fortificaciones. En el siglo XVI, el foso junto a la puerta fue profundizado casi hasta el nivel del mar y el acceso se hizo en curva para dificultar los ataques. Los pasadizos subterráneos, con una longitud total de unos cinco kilómetros, conectaban distintas partes de la fortaleza y servían para el suministro y la defensa de la ciudad. Aquí se pueden ver casamatas, cañones antiguos y galerías de observación desde las que antaño se vigilaba el mar y la costa.
A lo largo de los años, las fortificaciones fueron reconstruidas: aparecieron nuevas torres, posiciones de artillería y se reforzaron los muros. Sin embargo, la capilla siempre mantuvo su carácter íntimo, donde la fuerza militar convivía con la calma y la oración.
Cómo visitar la capilla de Santiago
Hoy, este original templo está abierto al público. En invierno, abre de martes a sábado de 10:00 a 13:30 y de 16:00 a 20:30, y los domingos de 10:00 a 14:00. En verano, el horario de tarde se amplía hasta las 21:30. Los lunes permanece cerrado.
La capilla forma parte del recorrido turístico por Melilla la Vieja, donde, además de monumentos religiosos, se pueden ver fortificaciones militares y disfrutar de vistas al mar Mediterráneo. Para quienes desean profundizar, se ofrecen visitas guiadas tanto en grupo como individuales, que incluyen acceso a las galerías subterráneas. Se puede reservar por teléfono o correo electrónico, y es recomendable consultar precios y horarios con antelación.
La Capilla de Santiago no es solo un monumento histórico, sino un auténtico símbolo de la ciudad, donde pasado y presente se encuentran bajo las bóvedas de un antiguo templo oculto a la vista de la mayoría de los turistas.












