
En Collado Villalba, al noroeste de Madrid, estalló un escándalo: la policía detuvo a un grupo de jóvenes vinculados a las conocidas bandas latinoamericanas Trinitarios, Blood y Forty-Two. Estos adolescentes, que apenas habían alcanzado la mayoría de edad, se unieron en una sola estructura y, según la investigación, actuaron con notable descaro. Su actividad se intensificó tras la salida de un menor de un centro de internamiento temporal.
Como resultado de la operación, seis menores fueron detenidos y otras once personas figuran como sospechosas en la causa. Se les acusa de pertenencia a organización criminal, lesiones, amenazas y robos violentos. Todos los detenidos ya han declarado ante la policía, y la fiscalía ha ordenado el ingreso en un centro de detención para cuatro de ellos.
Aumento de la violencia
En los últimos meses del año pasado, Collado Villalba y sus alrededores experimentaron un preocupante aumento de ataques en la vía pública. Los vecinos comenzaron a notar un ambiente más peligroso en las calles y la policía registró un incremento de episodios de violencia entre jóvenes. Pronto se descubrió que detrás de la mayoría de estos incidentes estaban estos grupos, que no solo se enfrentaban entre sí, sino que también intimidaban a los habitantes de la zona.
Especial preocupación provocó el hecho de que se trate de menores de edad. Sus acciones se caracterizaban por la crueldad y la premeditación: los ataques eran meticulosamente planificados y las víctimas elegidas de antemano. En uno de los enfrentamientos se produjo un apuñalamiento, lo que fue el detonante definitivo para las fuerzas del orden.
Bandas y venganza
La investigación determinó que los detenidos preparaban una serie de actos de venganza contra grupos rivales. La enemistad entre Trinitarios y Latin Kings, así como con otras bandas juveniles, hace tiempo que superó los límites de los habituales enfrentamientos callejeros. Esta vez, se trataba de una auténtica guerra por el control territorial, donde los adolescentes no dudaban en emplear la violencia y escenificar acciones intimidatorias.
La policía destaca que estas alianzas entre diferentes bandas son un fenómeno nuevo para Madrid. Normalmente, estos grupos actúan de forma aislada, pero en Collado Villalba se unieron por un objetivo común. Esto les permitió operar de manera más coordinada y eficaz, aunque no les salvó de ser descubiertos.
Reacción social
Los vecinos están alarmados: muchos temen que, incluso tras la detención de los líderes, la violencia callejera no terminará. Los padres exigen mayor control sobre la juventud y las autoridades prometen endurecer las medidas de seguridad. Sin embargo, no todos creen que esto servirá: el problema de las bandas juveniles está demasiado arraigado en los suburbios de Madrid.
La situación en Collado Villalba es solo la punta del iceberg. En los últimos años, España ha visto un aumento en la actividad de bandas juveniles, y combatirlas es cada vez más difícil. La policía admite que, sin un enfoque integral y la implicación de la sociedad, es imposible erradicar este problema.












