
En la pequeña localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz, se desató un escándalo: un vecino fue detenido como sospechoso de un audaz robo de 41 corderos. El valor total del rebaño sustraído se estima en unos 5.500 euros. Según la investigación, el hombre no solo se llevó los animales de una finca privada, sino que también intentó ocultarlos entre su propio ganado para venderlos posteriormente.
Todo comenzó cuando el propietario de la finca notó la desaparición de parte de su rebaño. De inmediato se informó a la policía, y los agentes de la unidad ROCA, especializada en combatir robos de bienes agrícolas, iniciaron la investigación. Reforzaron los controles en las carreteras y explotaciones cercanas, sospechando que los corderos robados podrían ser trasladados rápidamente a otro lugar o mezclados con otros animales.
Inspección de transporte
Varios días después, el 21 de noviembre, la policía se fijó en un camión con ovejas que circulaba por el municipio de Campillo de Llerena. Al inspeccionarlo, descubrieron que unas cuarenta cabezas presentaban marcas distintivas colocadas previamente por el dueño del rebaño robado. Esto se convirtió en la primera prueba seria que vinculaba al detenido con el robo.
La policía revisó detenidamente la documentación para el transporte de los animales. Durante la comprobación, se detectó que los papeles presentaban irregularidades y que algunos datos no coincidían con el origen real de las ovejas. Esto permitió a los investigadores vincular definitivamente al detenido con la desaparición de los corderos de Hornachos.
El método de encubrimiento
Según la investigación, el sospechoso actuó de manera muy calculada. Tras el robo, escondió los corderos sustraídos entre otros animales en su granja familiar. Después, el hombre falsificó documentos de transporte para legalizar la posterior venta del ganado. Sin embargo, la labor operativa de la policía y su atención al detalle permitieron esclarecer el crimen rápidamente.
Como resultado de las pruebas reunidas y los interrogatorios realizados, el hombre fue acusado de robo de bienes agrícolas. Todo el material del caso ya ha sido remitido al tribunal de Llerena, donde el sospechoso deberá responder por sus actos.
Próximos pasos
Actualmente, la policía sigue investigando si el detenido está involucrado en otros delitos similares en la región. El propietario de la granja a quien le robaron los corderos ya ha recuperado parte de su ganado. El resto de los animales también será devuelto una vez finalizados todos los trámites necesarios.
Los vecinos señalan que este tipo de robos en zonas rurales son poco frecuentes, pero siempre generan gran repercusión. Los agricultores han reforzado las medidas de seguridad y la policía realiza inspecciones periódicas para prevenir nuevos hurtos.
Por si no lo sabía, la unidad ROCA fue creada dentro de la Guardia Civil específicamente para luchar contra los delitos en el sector agrícola. Estos grupos operan en toda España, ayudando a los agricultores a proteger sus bienes y respondiendo rápidamente ante cualquier incidente relacionado con el robo de ganado o maquinaria agrícola. Gracias a su labor, la tasa de resolución de este tipo de delitos ha aumentado considerablemente en los últimos años.












