
La tarde del sábado, el centro de Bilbao se convirtió en el epicentro de una jornada tensa: miles de personas salieron a las calles para mostrar su solidaridad con Palestina. Sin embargo, una de las manifestaciones, organizada por el movimiento Palestinarekin Elkartasuna y respaldada por aficionados de clubes de fútbol vascos, derivó en disturbios.
Los participantes de la protesta incendiaron al menos cuatro contenedores de basura en distintos puntos de la arteria principal de la ciudad, la Gran Vía. Las llamas se propagaron rápidamente, obligando a los bomberos a intervenir con urgencia para evitar daños mayores. El aire estaba impregnado de olor a humo y los transeúntes se apresuraban a abandonar la zona peligrosa.
La tensión aumentó cuando se lanzaron petardos, bengalas y botellas contra los agentes de policía. Las fuerzas de seguridad tuvieron que reforzar las medidas para evitar una escalada de violencia. Aunque hubo llamados a una marcha pacífica, parte de los asistentes optó por una actitud agresiva, lo que provocó enfrentamientos breves con la policía.
Ese mismo día se celebraron dos concentraciones en el centro de la ciudad, ambas en apoyo a Palestina pero organizadas por grupos distintos. La segunda manifestación, que comenzó un poco más tarde, transcurrió sin incidentes graves, aunque bajo la atenta vigilancia policial.
Según las estimaciones de las autoridades municipales, unas 20.000 personas salieron a las calles. Los organizadores de la marcha ya habían expresado previamente su preocupación por una posible criminalización de su iniciativa, sobre todo ante el inminente partido de fútbol entre la selección de Euskadi y Palestina. Las autoridades pidieron calma, pero no se pudieron evitar las provocaciones.
Como consecuencia de los acontecimientos, el centro de Bilbao quedó parcialmente paralizado: el tráfico se restringió y los vecinos observaron la situación con inquietud. A pesar de los incidentes, la mayoría de los participantes abandonaron el lugar de la marcha sin retrasos y los servicios municipales actuaron rápidamente para limpiar las consecuencias de los disturbios.












