
En Aragón vuelve a avivarse la intriga política: siete años después de su primer enfrentamiento en las urnas, Jorge Azcón y Pilar Alegría se preparan para un nuevo duelo. En 2019 ya se midieron en las elecciones municipales de Zaragoza, donde la socialista Alegría obtuvo más votos, pero la alcaldía fue para Azcón gracias al inesperado apoyo de Ciudadanos y Vox. Tras aquello, sus caminos se separaron: Alegría dio el salto a la política nacional y Azcón se centró en la gestión regional.
Ahora, en 2026, sus trayectorias políticas vuelven a cruzarse. Las próximas elecciones en Aragón serán no solo un ajuste de cuentas personal, sino también una prueba clave para los dos principales partidos del país: PP y PSOE. Azcón, actual presidente regional, aspira a un logro histórico: que su partido retenga el poder por dos mandatos consecutivos, algo nunca visto. Sin embargo, no tiene asegurada la mayoría absoluta y necesitará aliados. Las opciones pasan por Vox o el movimiento regional Aragón Existe, lo que añade suspense a la carrera electoral.
Apuestas y escenarios
Azcón basa su campaña en los éxitos económicos de la región. En los últimos dos años, Aragón ha recibido inversiones por miles de millones de euros, incluidas las de gigantes como Amazon, Microsoft y Stellantis. Con una población de poco más de un millón de habitantes, la región se está consolidando como uno de los polos clave en nuevas tecnologías y negocios. Las previsiones para 2026 también son optimistas: se espera un crecimiento económico cercano al 3%. Azcón lo recuerda constantemente a los votantes, subrayando que su equipo fue el que sentó las bases de estos logros.
Sin embargo, no será un camino fácil. Incluso con encuestas favorables, ningún partido ha logrado la mayoría absoluta en Aragón. Azcón tendrá que escoger aliados para evitar los problemas de gobernabilidad que le generó anteriormente la extrema derecha de Vox. Pero el propio Vox también está en auge, lo que podría complicar las negociaciones.
Táctica y estilo
Pilar Alegría, en cambio, inicia la campaña desde una posición menos ventajosa. Carga a sus espaldas con los escándalos nacionales ligados a la corrupción y los conflictos internos en el PSOE. Además, lleva apenas un año al frente de la dirección regional del partido y se ve obligada a navegar entre distintas facciones dentro de la organización. Tras el fallecimiento de Javier Lambán, quien durante años lideró a los socialistas en Aragón, Alegría quedó sin el respaldo firme de la vieja guardia.
No obstante, ha optado por una estrategia inusual: ha rechazado los grandes actos partidistas y apuesta por encuentros personales con los ciudadanos. Cada día visita nuevas ciudades y pueblos, conversa con activistas locales, empresarios y vecinos. Está convencida de que este enfoque permite comprender mejor las expectativas de la gente y ganarse su confianza. Su objetivo es conocer al menos a diez personas nuevas por jornada, y utiliza las redes sociales solo para reforzar el contacto directo, evitando ruido y distracciones innecesarias.
Batallas internas del partido
Dentro del PSOE la situación no es sencilla. Aunque los socialistas cuentan con más alcaldes en la región que sus rivales, no controlan ninguna de las tres capitales provinciales. En las comarcas y municipios se libra una batalla por la influencia, y en las listas electorales aparecen caras nuevas, lo que ha generado malestar entre los veteranos del partido. Alegría intenta cohesionar al equipo, pero la tensión se hace palpable.
Al mismo tiempo, el Partido Popular bajo el liderazgo de Azcón controla buena parte de las estructuras regionales y basa su campaña en la imagen de estabilidad y crecimiento económico. A diferencia de otros líderes regionales, Azcón no rehúye los debates públicos y ya ha confirmado su participación en encuentros televisivos con su rival. Esto podría beneficiarlo, pues los votantes valoran la transparencia y la disposición al diálogo.
Historias personales
Ambas campañas están cargadas de momentos personales. Alegría inició su camino hacia las elecciones con un acto en su pueblo natal, La Zaida, donde hace un año asumió el liderazgo de la sección regional del PSOE. Apoya activamente a las mujeres en la agricultura, se reúne con agricultores y empresarios y destaca la importancia de respaldar a las pequeñas comunidades. En una de sus visitas, prometió recuperar la ley de derechos de las mujeres rurales, que según ella ha sido olvidada por el actual gobierno.
Azcón, por su parte, enfatiza los resultados: nuevos empleos, inversiones y desarrollo de infraestructuras. Su equipo está convencido de que estos argumentos serán suficientes para que los votantes respalden su reelección. Sin embargo, en la política aragonesa siempre hay espacio para las sorpresas, y el reparto final de poder podría sorprender incluso a los observadores más experimentados.












