
La investigación de una red de narcotráfico a gran escala en Ceuta se ha convertido en uno de los acontecimientos más destacados de los últimos años en España. El foco se centró no solo en las rutas subterráneas únicas usadas para el transporte de drogas, sino también en los estrechos vínculos entre organizaciones criminales, el sector empresarial y antiguos miembros de las fuerzas de seguridad. Según El País, el caso ya ha sido transferido a la Audiencia Nacional debido a su alcance internacional y complejidad.
Durante la investigación se descubrió que el empresario marroquí Mustapha Chairi Brouzi dirigía una red que utilizaba túneles subterráneos para transportar grandes cantidades de hachís desde Marruecos a España. El primer túnel fue hallado en febrero del año pasado y poco después la policía detectó otro, aún más sofisticado en su construcción. Ambas infraestructuras conectaban Ceuta con Marruecos, lo que permitía trasladar toneladas de droga sin alertar a los agentes fronterizos.
Estructura y participantes
El grupo criminal estaba integrado por residentes del sur de España y Galicia, cada uno encargado de una fase específica dentro de la cadena. Entre ellos figuraban transportistas, financiadores, organizadores de envíos marítimos y un antiguo miembro de la Guardia Civil, Ángel A., quien según la investigación facilitaba información interna. La financiación se realizaba a través de negocios legales —por ejemplo, una pastelería en Ceuta— lo que permitía ocultar los ingresos reales procedentes del narcotráfico.
Mustapha Chairi Brouzi era considerado una figura clave, controlando la logística y con amplios contactos tanto en Marruecos como en España. Era conocido como el ‘cardenal gris’ de Ceuta y la confianza que le tenía Abdellah El Haj Sadek el Menbri, apodado El Messi del hachís, evidenciaba su influencia. Según Europol, El Messi lidera la mayor organización de tráfico de hachís en España y permanece oculto en Marruecos desde 2019.
Operativos y detenciones
El punto álgido de la investigación llegó en marzo de 2026, cuando la policía detuvo a 27 personas en Ceuta, el sur del país y Galicia, además de realizar casi 30 registros. En una vivienda del barrio Príncipe Alfonso se hallaron 510 kilos de droga, escondidos incluso en el congelador. Según russpain.com, el valor del alijo decomisado sólo en este piso podría alcanzar los 3,4 millones de euros en el mercado negro.
A lo largo del año, la policía interceptó varias grandes partidas de hachís: en junio, un camión cargado de sandías fue detenido en Almería, descubriéndose en su interior casi 15 toneladas de droga; en septiembre, se incautaron otros 650 kilos en Sevilla. Cada fracaso llevaba a los miembros de la red a buscar las causas, sospechando vigilancia o traición interna.
Conflictos internos y métodos
En las conversaciones interceptadas, los implicados discutían no solo los detalles de los transportes, sino también métodos para sobornar a agentes de las fuerzas del orden. Tras una operación fallida, comentaron que, de haber llegado a un “acuerdo” con las personas adecuadas, la carga no habría sido retenida. Se prestó especial atención al papel de Ángel A., quien según la defensa pudo colaborar con la policía como intermediario, aunque el tribunal decretó su prisión preventiva.
La red mantenía vínculos con reconocidos capos del narcotráfico como Sergio Jesús Mora Carrasco (El Yeyo), fugitivo desde 2017 en Marruecos y responsable de envíos a través del Guadalquivir. Los sumarios recogen conversaciones sobre partidas de droga provenientes de El Yeyo, así como contactos con El Messi del hachís, lo que confirma la proyección internacional de la organización.
Contexto y consecuencias
La investigación reveló que la red operaba como una verdadera empresa, con una estructura clara, compañías de transporte legales, expertos en blanqueo de capitales e incluso ex agentes policiales contratados. Pese a los golpes policiales previos, el tráfico de drogas y el flujo financiero fueron en aumento. Según destaca El País, el caso se complica por la necesidad de recabar información de las autoridades marroquíes para comprender a fondo el funcionamiento de los túneles e identificar a todos los implicados.
En los últimos años, España ha experimentado un aumento en la actividad de los cárteles de la droga, especialmente en regiones cercanas a Marruecos y Gibraltar. En 2025, las autoridades endurecieron el control fronterizo, pero nuevas tácticas, como los túneles subterráneos, dificultan la lucha contra el contrabando. Recientemente, también se debatió otro asunto: la legalización masiva de migrantes, lo que generó preocupación en la UE y se convirtió en tema de amplio debate sobre seguridad y control en las fronteras.
Las fuerzas de seguridad españolas llevan a cabo regularmente grandes operaciones contra redes de narcotráfico, sobre todo en Andalucía y Galicia. En 2024, se descubrió en Cádiz otro túnel vinculado a grupos marroquíes. En Málaga y Almería, en los últimos dos años, decenas de personas han sido detenidas por su relación con el tráfico internacional de drogas. Estos hechos evidencian que la lucha contra el crimen organizado exige una actualización constante de los métodos y una estrecha colaboración entre países.












