
En febrero, los habitantes de España son testigos de un raro fenómeno astronómico que no solo embellece el cielo nocturno, sino que también influye en las tradiciones culturales, los desplazamientos masivos e incluso los planes vacacionales. Un eclipse lunar y una inusualmente brillante Luna llena se convierten en tema de conversación tanto en redes sociales como entre especialistas en astronomía. Este año, la Luna, conocida como la «Luna de Nieve», aparece en pleno invierno, cuando las noches son especialmente largas y el cielo sobre muchas regiones de España permanece despejado y transparente.
Para muchos residentes del país, esto no es solo un espectáculo visual fascinante. La Luna de febrero coincide con el inicio del Año Nuevo Lunar, un evento especialmente relevante para las comunidades chinas de Madrid, Barcelona y Valencia. Durante estos días, las calles se iluminan con desfiles, fuegos artificiales y celebraciones, mientras que las estaciones de transporte registran flujos récord de pasajeros. Sin embargo, no todos lo reciben con entusiasmo: algunos expertos advierten sobre riesgos medioambientales asociados al uso masivo de pirotecnia y el incremento de la contaminación lumínica.
Orígenes y tradiciones
El nombre «Luna de Nieve» proviene de Norteamérica, donde febrero era considerado el mes más duro para la caza y la supervivencia. En España, este término se popularizó gracias a los calendarios astronómicos y al creciente interés por los fenómenos naturales poco comunes. Diferentes culturas han otorgado sus propios nombres a la Luna llena de febrero: para los cheroqui es la «Luna de los Huesos», para los celtas la «Luna de Hielo» y en el hemisferio sur la conocen como «Luna de la Cebada» o «Luna Roja».
En los últimos años, astrónomos españoles y aficionados a la observación nocturna destacan que es la Luna de febrero la que más llama la atención gracias a las largas noches de invierno. En Andalucía, Cataluña, Baleares y Canarias se organizan excursiones especiales a parques naturales y reservas Starlight, donde es posible admirar la Luna sin interferencias de la iluminación urbana. En algunas regiones incluso se imponen restricciones temporales al uso de la luz en las calles para no obstaculizar las observaciones.
Características astronómicas
Este año, la Luna llena aparece justo después del atardecer —entre las 17:40 y las 18:20, según la región. Los habitantes de Barcelona y Vigo serán los primeros en ver cómo el enorme disco rojizo asoma en el horizonte, adquiriendo paulatinamente un tono blanco plateado. Para los astrónomos es una oportunidad única para realizar observaciones, y para los fotógrafos, un momento para captar imágenes poco habituales.
Un anuncio inesperado fue el del próximo eclipse solar anular, que solo será visible desde la Antártida, pero que también despierta interés en España. Además, en 2027 la Luna de febrero coincidirá con un eclipse lunar que podrán observar los habitantes de Europa, África y Asia. Estas coincidencias generan expectación entre turistas y entusiastas de la astronomía, mientras los operadores turísticos ya promocionan rutas especiales hacia los mejores miradores del país.
Impacto en la vida y las celebraciones
La Luna de febrero impacta no solo a los astrónomos, sino también en la vida cotidiana de los españoles. En las grandes ciudades aumenta el número de paseos nocturnos y crece la demanda de excursiones y alquiler de telescopios. En los barrios chinos de Madrid y Barcelona se celebran grandes fiestas, que traen consigo desplazamientos masivos y cambios temporales en el funcionamiento del transporte.
Sin embargo, no todos reciben este fenómeno de la misma forma. En las redes sociales se debaten sus consecuencias para el medio ambiente, y algunos vecinos se quejan del ruido y la luz de los fuegos artificiales. Los expertos recomiendan elegir lugares alejados, con mínima contaminación lumínica, como los parques naturales en Andalucía, Aragón o las Islas Canarias, para las observaciones. Las autoridades de algunos municipios incluso contemplan la posibilidad de limitar temporalmente los espectáculos pirotécnicos cerca de zonas especialmente protegidas.
Dónde observar
Para quienes deseen contemplar la Luna de febrero en todo su esplendor, los especialistas sugieren desplazarse a zonas montañosas o a la costa, lejos de las luces urbanas. En España son populares destinos como Sierra de Grazalema en Andalucía, los Pirineos en Cataluña, así como las islas de Tenerife y Mallorca. Allí es posible no solo admirar la Luna, sino también participar en rutas nocturnas organizadas por los clubes astronómicos locales.
Este año, el interés por la Luna de febrero ha sido especialmente alto: las reservas de tours y el alquiler de equipos para observaciones aumentaron un 30% en comparación con el año pasado. En las redes sociales se discuten las mejores ubicaciones y se comparten fotografías, mientras que algunos municipios incluso organizan concursos para la mejor imagen del cielo nocturno. La coincidencia poco habitual de eventos astronómicos y tradiciones culturales convierte a la Luna de febrero en uno de los fenómenos invernales más comentados.












