
La decisión de Estados Unidos de no conceder el visado a un estudiante iraní de 14 años, quien debía representar a Madrid en un proyecto educativo de la ONU en Nueva York, supuso un duro golpe inesperado para el sistema educativo español. Este hecho afectó no solo al propio alumno, sino también a todo el equipo que se preparaba para la final internacional. Para España, tales restricciones implican la pérdida de oportunidades para jóvenes con talento y ponen en duda la igualdad de acceso a programas internacionales.
Según informa El Pais, Kiyan, alumno del Instituto Severo Ochoa (Alcobendas), superó una rigurosa selección entre más de 1600 compañeros y fue elegido para participar en el prestigioso programa Global Classrooms. Habla con fluidez cuatro idiomas y mantiene excelentes calificaciones en todas las materias. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano: las autoridades estadounidenses le denegaron la entrada, alegando “protección contra terroristas extranjeros” y haciendo referencia a la sección 212 (f) de la Ley de Nacionalidad e Inmigración de Estados Unidos.
La cita en la embajada de Estados Unidos en Madrid apenas duró unos minutos para la familia de Kiyan. Según relata su madre, pese a presentar toda la documentación de la escuela y de las autoridades regionales, la decisión se tomó de inmediato y sin revisar los papeles. Les comunicaron directamente que, con otro pasaporte, el chico podría viajar, pero con el iraní, no. Para la familia fue un auténtico shock, ya que Kiyan lleva siete años viviendo en España, aunque tendrá que esperar tres años más para obtener el pasaporte español.
Restricciones para iraníes
A diferencia de los escolares españoles, que pueden beneficiarse de un procedimiento simplificado para ingresar a Estados Unidos gracias a los acuerdos bilaterales, los ciudadanos iraníes enfrentan estrictas barreras de visado. Estas restricciones se endurecieron en 2017 y permanecen vigentes, especialmente en el contexto de las tensas relaciones entre Washington y Teherán. Incluso la tregua temporal anunciada recientemente entre ambos países, mencionada en el artículo sobre el acuerdo de una tregua de dos semanas entre EE.UU. e Irán, no ha influido en la política de visados.
Como resultado, Kiyan fue el único participante de Madrid al que se le negó el viaje. Su puesto no fue ocupado por nadie más: el equipo viajó a Nueva York sin él. Profesores y compañeros no ocultan su decepción: para muchos, esto se ha convertido en un ejemplo evidente de cómo la política puede empañar los logros personales y los sueños de los adolescentes.
Reacción de la escuela y la familia
En el instituto Severo Ochoa no ocultan el orgullo por Kiyan y, al mismo tiempo, la indignación por la situación vivida. Los profesores destacan sus extraordinarias capacidades e interés por las relaciones internacionales. Según ellos, casos como este minan la confianza en la justicia y la igualdad de oportunidades para todos los alumnos, sin importar su país de nacimiento.
La madre de Kiyan recuerda que su hijo sufrió mucho tras la negativa: apenas habló con la familia durante toda la semana después de la visita a la embajada. Para una familia que ya había afrontado dificultades burocráticas para el reconocimiento de títulos y la adaptación en España, este caso fue otro recordatorio de los desafíos que enfrentan los migrantes. La pregunta de por qué los hijos de altos funcionarios iraníes pueden vivir libremente en Estados Unidos, mientras que un estudiante común no puede, sigue sin respuesta.
Impacto en proyectos educativos
El caso de Kiyan generó debate entre docentes y especialistas en educación internacional. Según El Pais, las autoridades regionales de Madrid trataron de brindar apoyo, pero no lograron cambiar la decisión de Estados Unidos. Los profesores reconocen que incidentes como este ponen en riesgo la participación de los colegios españoles en iniciativas globales y pueden disminuir la motivación de los estudiantes para participar en concursos internacionales.
En los últimos años, el endurecimiento de las normas de visado para ciudadanos de varios países ya ha provocado escándalos en olimpiadas y conferencias internacionales. Por ejemplo, en 2024 varios participantes de Oriente Medio no pudieron asistir a un foro científico en Estados Unidos por razones similares. Estos casos ponen sobre la mesa la necesidad de reformar los programas educativos internacionales y buscar formatos alternativos de participación para todos los estudiantes talentosos.












