
En el corazón de la soleada Andalucía, entre montañas rocosas y fértiles valles, se esconde un lugar capaz de cambiar nuestra visión sobre los orígenes de la civilización en la península ibérica. Mucho antes de la llegada de romanos y fenicios, cuando la historia de Europa apenas comenzaba, aquí ya florecía una sociedad organizada, fortificada y sorprendentemente avanzada. Se trata de Los Millares, un asentamiento reconocido justamente como la cuna de la vida urbana no solo en Andalucía, sino en toda España.
¿Qué es Los Millares?
Los Millares no es solo un conjunto de antiguas viviendas, sino la primera ciudad propiamente dicha de la Edad del Cobre, surgida entre los años 3500 y 3100 a. C. Mientras la mayoría de los pueblos europeos seguía siendo seminómada, aquí ya prosperaba una cultura compleja. Sus habitantes no solo levantaban chozas, sino que construían poderosas murallas concéntricas, fortines en las afueras para la defensa y practicaban sofisticados rituales funerarios en tumbas colectivas. Su ubicación estratégica, con acceso al agua, tierras fértiles y, sobre todo, yacimientos de cobre, fue clave para su desarrollo.
Se trataba de una sociedad con una jerarquía social definida, evidenciada por su monumental necrópolis, una de las mayores de Europa en aquella época. Una metalurgia avanzada, conexiones comerciales que llegaban a los rincones más alejados de la península y un urbanismo cuidadosamente planificado convierten a Los Millares en un testimonio único de la prehistoria.
Un viaje al pasado
Hoy el complejo arqueológico de Los Millares, situado en el municipio de Santa Fe de Mondújar (Almería), ofrece a los visitantes una oportunidad única de viajar 5.000 años atrás. No se trata solo de ruinas, sino de un espacio cuidadosamente recreado que permite experimentar la atmósfera de una antigua ciudad. Aquí se puede contemplar una necrópolis monumental con decenas de tumbas de tipo tholos, recorrer varias líneas de murallas defensivas y descubrir restos de viviendas.
Destacan especialmente los fuertes de vigilancia dispersos por las colinas circundantes, que controlaban los accesos al asentamiento. Para lograr una inmersión total en la época, el centro de interpretación reproduce fragmentos de murallas y cabañas a tamaño real, mientras que una exposición multimedia ilustra la vida cotidiana, las creencias y los oficios de los habitantes de Los Millares.
Vivir bajo la sombra de la historia
El actual guardián de este tesoro arqueológico, el pueblo de Santa Fe de Mondújar, contrasta radicalmente con su antepasado milenario. Es un tranquilo y acogedor pueblo andaluz, que vive pausadamente entre paisajes agrícolas del valle del Andarax y el característico entorno árido de Almería. Sus calles conservan el encanto tradicional y sus habitantes se enorgullecen de su singular legado histórico. Vivir aquí significa disfrutar de la calma y la naturaleza, sintiendo al mismo tiempo una profunda conexión con las raíces ancestrales de la tierra.
Rivales por el título de los más antiguos
España es tierra de asentamientos ancestrales y Los Millares no es el único candidato al título de enclave más antiguo. Con frecuencia, Cádiz es considerado la ciudad más antigua, fundada por los fenicios en el año 1104 a.C. y reconocida como la urbe de población continua más antigua de Europa occidental. Tampoco se puede olvidar el mítico Tartessos en Huelva, considerada una de las primeras civilizaciones del suroeste peninsular, ni Numancia, en Soria, emblemático enclave celtíbero. Las cuevas de Atapuerca, en Burgos, conservan incluso vestigios humanos que se remontan a cientos de miles de años.
Sin embargo, la gran diferencia de Los Millares es que representa el primer ejemplo conocido de organización urbana compleja en territorio español. No se trata solo de un asentamiento o puesto comercial, sino de un auténtico protociudad con planificación, sistema defensivo y una estructura social avanzada que surgió miles de años antes de la llegada de fenicios y romanos.
Referencia RUSSPAIN. La Edad del Cobre, o calcolítico (eneolítico), en la península ibérica (aproximadamente 3500–1800 a.C.), fue una etapa decisiva. Marcó el inicio del uso de metales, especialmente el cobre, para fabricar herramientas, armas y adornos. Esto impulsó una marcada estratificación social, el surgimiento de élites artesanas y una mayor complejidad social. La cultura de Los Millares es uno de los mejores exponentes de estos procesos, mostrando un alto grado de organización y desarrollo tecnológico para su época.












