
En Madrid se celebró la primera reunión del Consejo de Ministros de España de este año. El ambiente fue tenso: tras los recientes acontecimientos en América Latina y las declaraciones contundentes desde Washington, el gobierno español se encontró en el centro de la atención internacional. Los asuntos referentes a Venezuela y el destino de sus recursos naturales se convirtieron en el foco principal del debate.
Los ministros se reunieron pocos días después de que Estados Unidos lanzara un ataque contra Venezuela y Nicolás Maduro fuera capturado. El presidente estadounidense Donald Trump no solo hizo comentarios duros sobre el control del petróleo venezolano, sino que también sorprendió al mencionar una posible anexión de Groenlandia. El gabinete español no pudo pasar por alto estos hechos.
La postura de España
En la rueda de prensa posterior a la sesión, la primera en intervenir fue Elma Saiz, portavoz oficial del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Subrayó que España sigue defendiendo una solución pacífica y democrática a la crisis venezolana. Según sus palabras, Madrid insistirá en el respeto al derecho internacional por parte de todos los actores, a pesar de la presión externa.
Saiz destacó que España no está dispuesta a renunciar a sus principios. “Seguiremos apoyando los procesos democráticos y el respeto a la soberanía de los Estados”, afirmó. Sus declaraciones hicieron clara alusión a las recientes acciones de EE. UU. y sus intentos de influir en la distribución de recursos en América Latina.
Economía y recursos
El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y el titular de Exteriores, José Manuel Albares, también participaron en la discusión. La atención se centró especialmente en el control de los recursos naturales de Venezuela. Albares declaró abiertamente que los recursos del país pertenecen a su pueblo y no a actores externos. Esto sonó como un reproche directo a Washington, que, según palabras de Trump, espera obtener 50 millones de barriles de petróleo venezolano.
“El derecho a gestionar los propios recursos es la base de la soberanía”, subrayó Albares en una entrevista para la radio nacional. Recordó que cualquier intento de injerencia externa en la economía venezolana va en contra de las normas internacionales. Según sus palabras, España luchará para que los intereses de los venezolanos no sean sacrificados en juegos geopolíticos.
Contexto internacional
La situación en torno a Venezuela se ha convertido en un test decisivo para toda Europa. España, como antigua metrópoli, siente una responsabilidad especial sobre lo que ocurre en la región. Al mismo tiempo, Madrid no está dispuesto a aceptar que el destino de los países latinoamericanos se decida sin su participación. En los círculos gubernamentales no lo ocultan: la crisis actual no es solo un asunto petrolero, sino también una cuestión de principios sobre los que se construye el orden internacional contemporáneo.
Sin embargo, los ministros españoles no se limitaron solo a declaraciones. En los próximos días se esperan consultas con socios europeos y pasos diplomáticos en el ámbito internacional. Madrid planea utilizar todas las herramientas a su alcance para evitar una escalada del conflicto y proteger tanto los intereses de Venezuela como los propios.
Perspectiva española
Personalmente, creo que esta vez España ha adoptado una postura sorprendentemente firme. Normalmente, Madrid prefiere maniobrar entre los intereses de los grandes actores, pero ahora su discurso es mucho más contundente. Quizás esto se deba a cambios políticos internos o al deseo de recuperar su papel como uno de los líderes de la diplomacia europea. En cualquier caso, la situación evoluciona rápidamente y seguramente en las próximas semanas veremos giros inesperados.











