
En España ha comenzado el proceso oficial que podría llevar a la prohibición judicial de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF). El Ministerio de Cultura ha notificado a la organización sobre el inicio del procedimiento y le ha concedido un plazo de diez días para presentar su postura y aportar documentación en su defensa.
La iniciativa para disolver la fundación surgió en el verano de 2024, cuando las autoridades comenzaron a recopilar información y analizar la actividad de la organización. Un papel clave en este proceso lo desempeña el Protectorado de Fundaciones, órgano responsable de la supervisión y, si procede, de la disolución judicial de este tipo de entidades.
Tras recibir la notificación, la FNFF dispone de un plazo limitado para presentar alegaciones. Si la organización decide defenderse, deberá aportar pruebas y argumentos que justifiquen su continuidad. El siguiente paso será la elaboración de un nuevo proyecto de resolución y la solicitud de un informe a la Asesoría Jurídica General del Estado. La decisión final será firmada por el ministro de Cultura y, posteriormente, el caso se remitirá al juzgado civil de primera instancia.
Motivos y argumentos para la disolución
Las autoridades alegan dos motivos principales para prohibir la fundación: la ausencia de fines de utilidad pública y la promoción de una ideología vinculada al golpe de Estado de 1936 y la dictadura posterior. En la documentación del caso se señala que la actividad de la FNFF no solo no beneficia al interés general, sino que puede interpretarse como una exaltación del franquismo y una ofensa a la memoria de las víctimas de la guerra civil y la dictadura. Además, se considera la posible incitación al odio o la justificación de la violencia.
Aunque la fundación declara formalmente fines culturales e históricos, los expertos apuntan que el acceso a sus archivos está restringido y que su objetivo principal es mantener una imagen positiva de Franco y su época. Entre las actividades de la fundación figuran la conservación del archivo personal del dictador, el mantenimiento de su propia biblioteca y la participación en debates públicos destinados a reinterpretrar los hechos históricos.
Marco legal y próximos pasos
Todo el proceso se basa en lo dispuesto por la Ley de Memoria Histórica y la ley que regula las fundaciones. Las autoridades subrayan que la actividad de la FNFF contraviene estas normas, ya que promueve una visión exclusivamente positiva de la dictadura. Para preparar el caso se recabaron informes de expertos, análisis de la presencia mediática de la fundación y testimonios de víctimas del franquismo.
El Ministerio de Cultura insiste en que el Estado no debe apoyar este tipo de organizaciones, y menos aún otorgarles beneficios fiscales ni permitirles recibir donaciones. Al mismo tiempo, las autoridades no descartan que, incluso si se disuelve la FNFF, esta podría intentar continuar sus actividades bajo otra forma.
Control sobre archivos y documentos
Las autoridades planean solicitar al tribunal la aplicación de medidas cautelares para evitar la destrucción o el traslado de documentos históricos en poder de la fundación. Se presta especial atención a la protección de archivos que puedan tener relevancia pública. Este enfoque ya se empleó en el caso del Pazo de Meirás en Galicia, cuando el Estado luchó por la conservación de bienes históricos.
Se prevé que el proceso de remisión del caso a los tribunales dure al menos nueve meses. Sin embargo, este plazo podría variar según las acciones de la propia organización y el volumen de la documentación presentada. Las autoridades confían en que su postura está jurídicamente fundamentada y esperan una resolución favorable de la justicia.












