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El museo oculto de Madrid donde se guarda la góndola dorada de Carlos II

Sorprendente transformación en Aranjuez: preservan embarcaciones reales y revelan secretos del pasado que despiertan nuevas emociones

En Madrid ha reabierto un museo poco conocido que alberga raras embarcaciones reales. Entre sus piezas, destaca la lujosa góndola de Carlos II. Incluso los expertos en historia y arquitectura quedan sorprendidos por este lugar.

La recuperación de piezas históricas raras siempre despierta interés, pero cuando se trata de embarcaciones reales, el alcance del acontecimiento va mucho más allá de una simple restauración. Para los habitantes de España, la reapertura del renovado museo en Aranjuez es una oportunidad de acercarse a una época en la que el lujo y el poder se mostraban no solo en tierra firme, sino también sobre el agua. Tras años en la sombra de las rutas turísticas más populares, el museo vuelve a estar abierto al público y puede sorprender incluso a quienes se consideran expertos del patrimonio nacional.

A la sombra de las frondosas avenidas del Jardín del Príncipe, a orillas del río Tajo, se esconde un pabellón que pasa desapercibido a simple vista. Sin embargo, en su interior alberga un auténtico tesoro: seis embarcaciones únicas que pertenecieron a los monarcas españoles. Tras nueve meses de meticuloso trabajo de restauración, estas embarcaciones se exhiben nuevamente ante el público en todo su esplendor. Aquí no hay colas ni multitudes de turistas, y el ambiente transporta al pasado, cuando los barcos reales surcaban las aguas entre la música y los aplausos de la corte.

Las embarcaciones reales

La colección del museo es considerada una de las más singulares de Europa. Entre los objetos expuestos se encuentra no solo la famosa góndola dorada encargada por Carlos II en Nápoles, sino también embarcaciones regaladas a los monarcas españoles por ciudades y regiones del país. Cada barco no es solo un medio de transporte, sino un símbolo de una época en la que los desfiles acuáticos y las celebraciones eran parte esencial de la vida cortesana. En los siglos XVII-XIX, estas embarcaciones surcaban las aguas de los estanques de Retiro, San Ildefonso y del propio Tajo, acompañadas por orquestas y representaciones teatrales.

La restauración incluyó no solo la limpieza y el refuerzo de las estructuras, sino también la recuperación de elementos decorativos perdidos: tallas, dorados y policromía. En el proyecto participaron maestros de diversas especialidades, desde carpinteros hasta artistas en oro y textil. Todos los trabajos se realizaron con el máximo respeto por los materiales originales y empleando técnicas reversibles, para preservar la autenticidad de cada pieza.

La góndola dorada

Un lugar especial en la exposición lo ocupa la góndola de Carlos II, la más antigua y lujosa de las que se exhiben. Su longitud supera los 16 metros y el casco está decorado con figuras de sirenas, tritones y un león con alas recubiertas de pan de oro. Originalmente, la embarcación fue diseñada para paseos por el Gran Estanque de Retiro, pero en el siglo XX fue trasladada a Aranjuez. El restaurador principal en dorados destaca que, a pesar de intervenciones anteriores, la góndola sigue siendo la joya de la colección.

Junto a ella se pueden ver la falúa de Carlos IV con escudos pintados al óleo, una barca de estilo pompeyano que perteneció a María Cristina de Borbón, además de un kayak construido en Ferrol en 1859 y una falúa de Maó que fue un regalo para Isabel II. Cada embarcación narra su propia historia, ligada a celebraciones reales, gestos diplomáticos y las preferencias personales de los monarcas.

El futuro del museo

La restauración actual es solo la primera fase de una gran renovación. En los próximos años arrancará la construcción de un nuevo edificio para el museo, cuya apertura al público está prevista para 2028. El nuevo pabellón será más amplio y moderno, y las embarcaciones se mostrarán de forma que permitan ser contempladas desde distintos ángulos, incluida la vista sobre el río Tajo. Se planea incorporar tecnologías multimedia de última generación para una inmersión más profunda en el contexto histórico.

Mientras tanto, tanto madrileños como visitantes tienen una oportunidad única de contemplar estas embarcaciones en el ambiente íntimo y habitual del antiguo pabellón. El museo sigue siendo uno de los pocos lugares donde aún se puede sentir la atmósfera de épocas pasadas e imaginar cómo eran las festividades reales en el agua.

Contexto y ejemplos

En los últimos años, en España se han multiplicado los proyectos para recuperar monumentos y museos olvidados relacionados con la historia real. Por ejemplo, recientemente concluyó la restauración de los carruajes reales en Madrid, y en Segovia se reabrió al público el pabellón renovado con la colección de trofeos de caza de los Borbones. Estas iniciativas no solo rescatan objetos únicos, sino que también impulsan el turismo nacional al abrir nuevas rutas para quienes buscan experiencias fuera de lo común. La recuperación del museo en Aranjuez es un paso más hacia la conservación y difusión del rico patrimonio cultural de España.

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