
Los conductores que circulan habitualmente por la M-40 en Madrid ya lo saben desde hace tiempo: en el kilómetro 20,2 de esta vía de circunvalación hay un radar que no perdona errores. Este dispositivo se ha convertido, por segundo año consecutivo, en el líder absoluto en cantidad de multas emitidas en España. Durante el último año, registró 74.553 casos de exceso de velocidad, lo que equivale a aproximadamente una infracción cada siete minutos. Estas cifras no solo son impactantes, sino que también invitan a reflexionar sobre las razones de tanta actividad en este tramo concreto.
Según los datos más recientes, este radar mantiene con firmeza el primer lugar en el ranking nacional, superando incluso a regiones tan transitadas como Andalucía y Valencia. Sin embargo, Madrid no es la única ciudad donde los conductores deben extremar la precaución. Entre los diez radares que más multas generan, figuran de forma constante dispositivos instalados en Málaga, Navarra y Valencia. Por ejemplo, en la autopista A-7 de Málaga se contabilizaron 67.500 infracciones, mientras que en la A-15 de Navarra se registraron casi 61.000.
Resulta curioso que la lista de los radares ‘más estrictos’ cambie cada año, pero el dispositivo madrileño de la M-40 ha conseguido por primera vez en muchos años encabezar este ránking negativo dos años seguidos. En años anteriores, el liderato pasaba entre radares de Andalucía, Valencia y Cádiz. Sin embargo, en 2023 y 2024 precisamente este tramo de la capital se ha convertido en todo un reto para los automovilistas.
La razón de estas cifras tan elevadas no solo radica en la intensidad del tráfico, sino también en las peculiaridades de la gestión vial en este tramo. El límite de velocidad aquí está reducido a 80 km/h, mientras que en la mayor parte de la M-40 se permite circular a 100 km/h. Muchos conductores, acostumbrados a velocidades más altas, no siempre frenan a tiempo, lo que se traduce en numerosas multas. Además, la proximidad al gran mercado mayorista Mercamadrid y el flujo constante de vehículos hacen que este sector sea especialmente “rentable” para las cámaras automáticas.
En general, la geografía de los radares más activos abarca casi todo el país. Andalucía es la comunidad con más dispositivos presentes en el top-50, seguida de Madrid, Valencia y Galicia. Por su parte, en Cataluña y el País Vasco las cifras no se contabilizan, ya que la gestión del tráfico depende de las autoridades regionales.
Cada año aumenta el número de multas impuestas por sistemas automáticos. Esto se debe tanto al incremento de radares como al refuerzo de los controles en los tramos más peligrosos. Para los conductores esto significa una cosa: la atención y el respeto a los límites de velocidad dejan de ser solo una recomendación y pasan a ser una obligación, especialmente en puntos conflictivos como la M-40 en Madrid.












