
En las filas de Junts crece la tensión: tras una serie de desacuerdos con los socialistas y prolongadas disputas en el Congreso, el panorama político catalán se encuentra sumido en la incertidumbre. Toda la atención está puesta en el posible regreso de Carles Puigdemont, señalado ya como un punto de inflexión para una nueva etapa en la historia del movimiento independentista. La dirección de Junts debate abiertamente este paso, considerándolo una oportunidad para revitalizar el partido y recuperar la confianza de sus seguidores.
Al mismo tiempo, la influencia de la extrema derecha gana fuerza en Cataluña. El partido Aliança Catalana, que atrae activamente a votantes desencantados, aspira a obtener hasta una cuarta parte de los escaños en el Parlamento regional. Este avance inquieta a las fuerzas políticas tradicionales, preocupadas por perder terreno en medio de una crisis interna y el desgaste del electorado ante los viejos lemas.
Expectativas y temores
En Junts depositan grandes esperanzas en el retorno de Puigdemont, confiando en que su presencia en Cataluña se convierta en símbolo de renovación y ayude a reagrupar a los partidarios de la independencia. Esta vez no se habla de operaciones clandestinas, sino de un regreso público y legítimo, que busca restaurar la confianza tanto en las instituciones como en el propio movimiento.
El retorno del líder depende en gran medida de la aprobación de la ley de amnistía y de un dictamen favorable del abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la llamada ‘ley del olvido’. Si estas medidas se ratifican en los próximos meses, el Tribunal Supremo de España podría perder la capacidad de impedir el regreso de Puigdemont, lo que haría posible su retorno.
Divisiones internas
A pesar de la confianza que proyecta hacia el exterior, dentro de Junts predomina la inquietud. La dirección del partido evita la autocrítica y prefiere centrarse en la espera del ‘día D’, cuando el regreso de Puigdemont debería convertirse en punto de inflexión. Sin embargo, no todos en la formación creen que esto sea suficiente para superar la crisis y recuperar el terreno perdido.
Muchos partidarios de la independencia se sienten decepcionados y cansados de promesas interminables. Algunos han perdido la fe en la capacidad de los partidos tradicionales para cambiar la situación, y parte del electorado se inclina ahora por nuevas fuerzas políticas que prometen cambios radicales. En este contexto, el regreso de Puigdemont se percibe como la última oportunidad de Junts para recuperar la confianza y movilizar a sus votantes.
Escepticismo y desafíos
Las encuestas más recientes aumentan la incertidumbre. Según datos del Centro de Estudios de Opinión (CEO), el apoyo al tradicional espacio convergente en el parlamento podría reducirse en veinte escaños. Esto pone en duda la posibilidad de que una sola figura altere el equilibrio de poder, incluso tratándose de un líder carismático como Puigdemont.
En el partido reconocen que, sin un trabajo serio con el electorado y una renovación de la estrategia, el regreso del líder podría no tener el efecto esperado. Sin embargo, muchos en Junts mantienen la esperanza de que esta decisión logre cambiar el rumbo y devolver al partido al centro de la vida política catalana.












