
En Adamuz ha concluido una de las operaciones de búsqueda más grandes de los últimos años. Esta mañana, los equipos de rescate localizaron los cuerpos de los dos últimos pasajeros desaparecidos, atrapados bajo los vagones que se precipitaron por un terraplén de cuatro metros. De esta manera, el número de víctimas mortales en el accidente ferroviario asciende a 45. Esta cifra coincide con el número de denuncias de desaparición recibidas por los servicios de emergencia tras la tragedia.
Desde el momento del accidente, más de 400 especialistas no han abandonado la zona. Entre ellos se encuentran guías caninos, criminalistas, operadores de drones y miembros de los servicios de rescate. Su labor consiste no solo en localizar a todas las víctimas, sino también en garantizar la seguridad en un lugar donde aún permanecen vagones destrozados y toneladas de metal retorcido. Las tareas se han visto dificultadas por el terreno accidentado y el riesgo de nuevos derrumbes.
Identificación de las víctimas
Hasta el momento se ha conseguido identificar a 43 de los fallecidos. Para ello se emplearon huellas dactilares y análisis de ADN, lo que permitió agilizar el proceso de reconocimiento. Se habilitó un centro temporal para familiares en el Centro de Participación Ciudadana de Poniente Sur, en Córdoba. Aquí las familias reciben toda la información y apoyo necesario, además de poder aportar datos para la identificación de sus seres queridos.
El personal del Instituto de Medicina Legal sigue trabajando para completar la identificación de todos los fallecidos. Se presta especial atención a los casos en los que los métodos estándar no ofrecen resultados. En esas situaciones, los expertos recurren a pruebas genéticas adicionales para evitar errores.
Desarrollo de la operación de rescate
Desde primera hora de la mañana, los equipos de búsqueda inspeccionaban no solo los vagones, sino también las zonas adyacentes a las vías. Se utilizaron tecnologías modernas: drones con infografía 3D, cámaras térmicas y perros adiestrados. En una situación donde cada hora podía ser decisiva, la coordinación entre los distintos servicios fue un factor clave para el éxito.
Un papel especial desempeñaron los especialistas del Grupo Central de Inspección Criminalística. Gracias a su experiencia, lograron localizar rápidamente posibles lugares donde se encontraban los desaparecidos, pese a las difíciles condiciones y el acceso limitado a algunas zonas de los escombros. Esto permitió evitar la demora en las labores de búsqueda y minimizar los riesgos para los propios rescatistas.
Consecuencias de la tragedia
La magnitud de la catástrofe sacudió no solo a los habitantes de Adamuz, sino a toda Andalucía. Las autoridades regionales ya han declarado luto por las víctimas. Se espera la llegada de altos funcionarios en los próximos días para evaluar la situación y debatir medidas para evitar tragedias similares en el futuro.
Mientras continúan las labores de desescombro y la evacuación de los vagones dañados, los expertos analizan las causas del accidente. Las conclusiones definitivas aún no se han anunciado, pero ya está claro que las consecuencias de este suceso permanecerán mucho tiempo en la memoria de los habitantes locales y de todo el país.
El trabajo continúa
A pesar de que la búsqueda ha finalizado, decenas de especialistas permanecen en el lugar de la tragedia. Su tarea es garantizar la seguridad, concluir el desmantelamiento de las estructuras y preparar el área para los trabajos de restauración. Se espera que próximamente se publique el informe oficial sobre las causas del desastre.
Lo ocurrido en Adamus es un recordatorio de la fragilidad de la vida humana y de la importancia de mejorar los sistemas de seguridad en el transporte. Para muchas familias, este día marcó un punto de no retorno, y para el país entero es un motivo para reflexionar sobre el futuro del transporte ferroviario.












