
En Barcelona continúa una huelga masiva de socorristas, que ya lleva más de tres semanas. El personal del servicio de salvamento en las playas exige mejores condiciones laborales, aumento del número de trabajadores y la revisión del calendario laboral estacional. La huelga se desarrolla en pleno verano, cuando las playas de la ciudad están especialmente concurridas y el calor incrementa la carga de trabajo del personal.
En las playas de Barcelona han aparecido carteles con las demandas de los socorristas: denuncian instalaciones anticuadas e inseguras, infestadas a menudo de ratas e insectos, así como salarios bajos que prácticamente no han cambiado en la última década. Según ellos, el equipamiento y la infraestructura no cumplen con los estándares actuales y las condiciones laborales empeoran cada año.
Los trabajadores señalan que, a pesar del flujo constante de turistas y residentes, el número de socorristas sigue siendo insuficiente. En temporada baja hay solo unas 30 personas por turno, y en las semanas pico hasta 90, lo cual, en su opinión, no cubre las necesidades reales. Los socorristas insisten en ampliar la plantilla y extender la temporada laboral para garantizar la seguridad de los bañistas desde marzo hasta noviembre, y no solo en los meses de verano.
Todos los socorristas están contratados a través de una empresa privada que obtuvo el contrato por parte de las autoridades municipales. Según el sindicato CGT, que organizó la huelga, la empresa adjudicataria no cumple con los requisitos mínimos en las condiciones laborales y las autoridades municipales no ejercen el control adecuado sobre la ejecución del contrato. Representantes sindicales destacan que la situación empeora cada año, a pesar de intentos previos de negociar con el ayuntamiento.
Las autoridades de Barcelona afirman que han mantenido varias reuniones con representantes de los socorristas y han propuesto aumentar el número de puestos de trabajo y añadir una semana extra de empleo durante la temporada alta. Sin embargo, los huelguistas consideran estas medidas insuficientes y siguen exigiendo cambios de mayor envergadura.
Los problemas de condiciones laborales afectan no solo a los socorristas, sino también a otros empleados del servicio: personal sanitario, técnicos y tripulaciones de embarcaciones. El sindicato señala que la falta de recursos y la mala organización ponen en riesgo la seguridad tanto de los bañistas como de los trabajadores.
En respuesta a las críticas, representantes del ayuntamiento subrayan que la seguridad en las playas también está garantizada por la policía local, bomberos y servicios de emergencia. No obstante, la ausencia de socorristas en sus puestos genera preocupación entre los residentes y visitantes de la ciudad, especialmente durante la temporada alta de turismo.
La huelga de los socorristas de Barcelona se ha convertido en una de las más largas y visibles de los últimos años. Los temas planteados por los trabajadores siguen siendo relevantes: no se trata solo de salarios, sino también de la seguridad básica y la calidad de la infraestructura urbana. Mientras las partes no lleguen a un acuerdo, los socorristas continúan protestando y las autoridades municipales buscan vías para resolver el prolongado conflicto.












