
En Cantabria se debate una medida poco común: en el famoso parque de Cabárceno ha llegado un nuevo empleado, un pastor alemán de nueve meses llamado Roy. La decisión responde a una serie de daños en vehículos de servicio que han supuesto un considerable coste para el presupuesto. Según informa El Confidencial, las autoridades regionales confían en que el perro logrará frenar a los vándalos y proteger los bienes del parque.
El problema comenzó en la primavera del año pasado, cuando los empleados del parque empezaron a notar que por las mañanas sus coches aparecían con las ruedas pinchadas y los cables de freno cortados. Al principio, se sospechó de un posible sabotaje interno. Sin embargo, tras meses de investigación, quedó claro que los culpables no eran personas, sino animales salvajes: martas europeas (martas), que deambulan libremente por el área del parque.
Investigación y búsqueda de una solución
Los trabajadores del parque y la policía dedicaron meses a esclarecer el origen de los daños. Se instalaron cámaras y se colocaron vallas, pero los animales seguían destrozando los coches. Solo después del informe oficial de la Guardia Civil se aclaró que eran las martas las que roían los cables, atraídas por el olor a plástico y goma. Los intentos de aislar el aparcamiento no funcionaron: los animales encontraban siempre alguna rendija.
Finalmente, la dirección de Cantur, la empresa gestora del parque, optó por adquirir un perro entrenado de forma específica. Se barajó la opción de adoptar un animal de un refugio, pero se prefirió comprar un cachorro para poder supervisar de cerca su adiestramiento y comportamiento. Se destinaron 8.239 euros a la compra, alimentación y cuidados de Roy, incluyendo su caseta y un suministro de pienso para todo el año.
Un nuevo papel para Roy
Roy vive separado de los demás animales del parque, en una zona reservada bajo supervisión constante. Durante el día permanece en su territorio y por la noche patrulla el aparcamiento, cuando los vehículos de servicio quedan sin vigilancia. Según el director de seguridad, desde la llegada del perro los casos de daños a los coches han cesado. Las martas evitan el aparcamiento al percibir la presencia del pastor alemán y no se atreven a acercarse a los vehículos.
En los próximos meses, Roy recibirá formación adicional en un centro especializado para ahuyentar plagas de forma aún más eficaz. Es importante destacar que el perro no ataca a otros animales, simplemente los aleja con su presencia. La dirección del parque insiste: el objetivo no es dañar la fauna silvestre, sino proteger los bienes y reducir las pérdidas.
Polémica y reacción sindical
No todos aceptan la versión oficial. Representantes del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) han puesto en duda que fueran las martas quienes dañaron los cables con tanta precisión. Exigen mayor transparencia y acceso al informe de la Guardia Civil, considerando que los daños podrían estar relacionados con conflictos internos o la instalación de equipos GPS en los vehículos oficiales. Las autoridades de Cantabria insisten en que todos los incidentes son producto de la actividad de animales salvajes y no de la intervención humana.
La cuestión sobre la conveniencia del gasto en el perro también generó polémica. Algunos consideran que la cantidad es excesiva, mientras que otros la ven justificada teniendo en cuenta el coste de las reparaciones y el alquiler de vehículos nuevos. El año pasado, Cantur adquirió 13 todoterrenos por 94.000 euros cada uno en un contrato de leasing a cinco años, lo que se convirtió en otro tema de debate entre empleados y la opinión pública.
En los últimos años, en España se han multiplicado los casos en que animales salvajes causan daños a infraestructuras urbanas y al transporte. En Madrid y Barcelona se han registrado incidentes de roedores dañando cables e instalaciones eléctricas. En algunas regiones también han recurrido a perros guardianes o a la instalación de dispositivos ultrasónicos para ahuyentar a los animales y combatir estos problemas. Sin embargo, gastos tan elevados en un solo perro, como en Cabárceno, son poco habituales. Expertos señalan que estas medidas pueden ser eficaces si se combinan con otros métodos de protección de la propiedad.












