
Ocho provincias de España se vieron implicadas en una gran operación policial durante la cual fueron liberados cientos de migrantes que vivían en condiciones deplorables. Las personas eran retenidas en sótanos estrechos, sin ventilación adecuada ni condiciones sanitarias mínimas. La mayoría solo podía pasar allí unas pocas horas de descanso tras agotadoras jornadas en explotaciones agrarias.
Durante la operación, denominada Franciskan-Everest, fueron detenidas 11 personas sospechosas de organizar la entrada ilegal y la explotación de extranjeros. Las víctimas fueron 322 migrantes, en su mayoría ciudadanos de Nepal, además de personas de otras nacionalidades. Eran traídos a España con visados turísticos y luego repartidos por granjas en Albacete, Alicante, Castellón, Ciudad Real, Cuenca, Murcia, Valencia y Zaragoza.
Esquema de explotación
Los responsables de la red proporcionaban transporte y alojamiento a los migrantes, pero las condiciones de vida distaban mucho de ser dignas. Dormían en colchones tirados en el suelo, a menudo en espacios sin ventanas. Se les cobraba por alojarse en estos lugares y por la comida que recibían en sus puestos de trabajo. Además, pagaban una comisión adicional por cada desplazamiento a las granjas.
Los turnos de trabajo duraban 12 horas o más, y muchos empleados no veían su salario durante meses. En su lugar, recibían una ración mínima de alimentos para mantener sus fuerzas y seguir trabajando. Algunos traslados se realizaban en furgonetas que no cumplían con las normas de seguridad, lo que provocó varios accidentes, incluido el fallecimiento de uno de los trabajadores.
Acciones de las autoridades
El operativo se llevó a cabo bajo la supervisión de representantes del gobierno e inspectores laborales. En Albacete, donde se encontraba el principal centro de operaciones del grupo, se realizaron ocho registros. Las autoridades destacan que el descubrimiento de esta red fue posible gracias al trabajo coordinado entre la policía, los inspectores y el sistema judicial.
De los 322 migrantes liberados, 294 se encontraban en el país en situación irregular. Algunos ya han sido trasladados a ciudades donde cuentan con familiares, y para los más vulnerables se ha iniciado el proceso de regularización. Las autoridades subrayan que su prioridad es restaurar la dignidad de las víctimas y brindarles el apoyo necesario.
Pruebas incautadas
Durante los registros se confiscaron teléfonos móviles, grandes sumas de dinero en efectivo, documentos falsificados y 12 vehículos, dos de ellos de gama alta. Seis de los detenidos ya han sido enviados a prisión preventiva sin derecho a fianza. Están acusados de favorecer la inmigración ilegal y de trata de mano de obra.
Las autoridades señalan que la lucha contra este tipo de delitos requiere una cooperación constante entre diferentes organismos. En la operación participaron no solo la policía y la inspección de trabajo, sino también representantes de la Cruz Roja y funcionarios del gobierno de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
Apoyo humanitario
A los migrantes afectados se les proporcionó comida, ropa de abrigo y alojamiento temporal. En la prestación de ayuda participaron la embajada de Nepal, asociaciones de ciudadanos nepalíes y mediadores culturales. Las autoridades destacan que la protección de los derechos humanos sigue siendo una prioridad para España, y que se continuarán realizando este tipo de operaciones.
Por si no lo sabía, Milagros Tolón es la actual delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha y participa activamente en la coordinación entre las fuerzas de seguridad y la inspección de trabajo. Ha destacado en varias ocasiones la importancia de la colaboración interinstitucional para combatir la trata de personas y proteger los derechos de los migrantes. En este tipo de operaciones también colaboran miembros de la Cruz Roja y asociaciones locales que prestan apoyo humanitario a las víctimas.












