
En España continúa la serie de sonadas dimisiones en la dirección del Partido Socialista (PSOE). Javier Izquierdo, quien ocupaba el cargo de secretario de Estudios y Programas en la ejecutiva federal, anunció su renuncia a dos puestos clave: en la dirección del partido y en el Senado. La decisión fue comunicada públicamente a través de redes sociales, donde el político señaló que se marcha para asumir nuevos retos profesionales y personales, expresando su confianza en que su sucesor lo hará mejor.
Hasta ese momento, Izquierdo representaba a Valladolid en el Senado, era miembro de la comisión permanente de la cámara alta y también ocupaba cargos en varios comités parlamentarios, entre ellos los de vivienda, asuntos internos y seguridad. Su salida coincidió con una nueva ola de escándalos relacionados con acusaciones de acoso sexual dentro del partido, que ya han provocado varias destituciones importantes.
Nuevas acusaciones
Poco después de la declaración de Izquierdo, se supo que había llegado un nuevo informe con su nombre al canal anticorrupción del partido. Esta denuncia se suma a la serie de quejas por conducta inapropiada y acoso que han sacudido al PSOE en las últimas semanas. A raíz del escándalo, ya han dejado sus cargos cuatro personas, entre ellas destacados miembros del partido.
Uno de los casos más recientes es el del alcalde de Monforte, José Tomé, quien ayer presentó su dimisión como presidente de la Diputación Provincial de Lugo y renunció a todos sus cargos internos en el Partido Socialista de Galicia. A pesar de ello, por ahora sigue siendo diputado y continúa al frente del ayuntamiento, aunque la dirección del partido le insta a abandonar también estos mandatos.
Investigaciones internas en el partido
La dirección del PSOE confirmó oficialmente la existencia de denuncias contra Tomé, presentadas a través del canal interno y anónimo. Estas se hicieron públicas tras la emisión de un programa en uno de los canales nacionales de televisión, donde varias mujeres relataron sus testimonios y acusaron al político de conducta inapropiada. Según sus relatos, los hechos incluyen tocamientos no deseados, ofertas de empleo a cambio de favores sexuales y mensajes de contenido sexual.
Según una de las denunciantes, el acoso por parte de Tomé se prolongó durante mucho tiempo y afectó a mujeres de diferentes ámbitos, desde militantes del partido hasta periodistas y diputadas. Ella acusa al político de violar sistemáticamente los límites y actuar con una sensación de total impunidad.
Una cadena de escándalos
A principios de diciembre, en Torremolinos, otra activista del PSOE acudió a la Fiscalía de Málaga para denunciar acoso sexual por parte del secretario local del partido, Antonio Navarro. Anteriormente, intentó resolver el asunto a través del canal interno del partido, que ya había recibido quejas similares contra Francisco Salazar.
Salazar, quien anteriormente ocupó altos cargos en el gobierno y el partido, se vio obligado a dimitir en verano tras una serie de acusaciones de sexismo y conducta inapropiada. Poco después, fue destituido también su colaborador más cercano, Antonio Hernández, quien, según las denunciantes, ignoraba las quejas de las mujeres y justificaba las acciones de su colega.
Reacción del partido
El viernes 12 de diciembre, la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, presentará los resultados de la investigación interna sobre el caso Salazar. Junto a la secretaria de Igualdad, Pilar Bernabé, también convocó a los responsables de políticas de género de la sede central del partido en la calle Ferraz de Madrid.
Los escándalos internos y la serie de dimisiones ya han provocado un gran impacto en la sociedad española. Los medios discuten que lo sucedido podría marcar el principio del fin para la actual dirección del PSOE, además de desembocar en profundos cambios en la plantilla y una revisión de las políticas de género y de ética interna del partido.












