
En los centros educativos de Madrid se ha puesto en marcha un proyecto educativo inusual dedicado a la historia y las consecuencias de la actividad de ETA. Dentro de este programa, los alumnos conocen historias reales de personas cuyas familias sufrieron los atentados terroristas, y analizan cómo ha cambiado la percepción social sobre este tema en las últimas décadas.
Los organizadores del curso, representantes de la asociación Ego Non, consideran que este tipo de actividades son necesarias para que los jóvenes desarrollen una visión crítica del pasado reciente del país. Destacan la importancia de recordar a las víctimas y de evitar la distorsión o el olvido de los hechos históricos. Se presta especial atención a cómo la sociedad percibe actualmente a los exmiembros de ETA y a sus simpatizantes, así como al proceso de integración de fuerzas políticas como Bildu en las instituciones estatales.
Sin embargo, no todos los actores del ámbito educativo apoyaron la iniciativa. Algunos representantes de los sindicatos de profesores manifestaron su descontento porque no se tuvo en cuenta su opinión al lanzar el proyecto. Según ellos, las autoridades madrileñas utilizan las escuelas para promover su propia agenda política, limitando el debate sobre otros temas relevantes. Las asociaciones de padres también expresaron dudas sobre la necesidad de estas clases, recordando que ETA dejó de existir hace más de diez años y que los temas históricos ya forman parte del programa escolar.
Sin embargo, los organizadores insisten en que los jóvenes deben conocer cómo el terrorismo ha influido en la vida del país y por qué es importante preservar la memoria de las víctimas. Durante las sesiones se proyectan vídeos con testimonios de familiares de los fallecidos y se analizan las consecuencias que aún hoy afectan a muchas familias. Se destaca especialmente el problema del regreso de condenados por terrorismo a prisiones más cercanas al País Vasco y la dificultad que enfrentan las familias de las víctimas al sobrellevar la pérdida cuando los responsables no han cumplido plenamente su condena.
En las sesiones piloto participaron alumnos de dos colegios de Madrid. Según los organizadores, hablar abiertamente sobre el pasado y el presente de ETA ayudará a prevenir la repetición de tragedias y a fomentar entre los adolescentes una actitud responsable hacia la historia de su país.












