
En los últimos años, la Val d’Aran, al norte de la provincia de Lleida, ha experimentado un rápido crecimiento de masas forestales. Esto se debe a la fuerte disminución de la ganadería tradicional y a la falta de gestión forestal sistemática. Como resultado, árboles y arbustos se han acercado a las zonas habitadas, y, en un contexto de aumento de temperaturas debido al cambio climático, esto ha provocado un considerable incremento del riesgo de incendios forestales.
Un problema similar enfrentan otras regiones del norte de España, donde este verano se han registrado múltiples incendios de gran magnitud. Como respuesta, en la aldea de Vilamós, que cuenta con poco más de 180 habitantes y está situada a 1.255 metros de altitud, se ha puesto en marcha el proyecto piloto Ovihuec.dat. Su objetivo es crear un rebaño municipal de ovejas y cabras que, guiado por un pastor, limpie los bosques que rodean el pueblo para reducir el riesgo de propagación del fuego, facilitar la recuperación del paisaje rural tradicional y favorecer la biodiversidad.
La idea del proyecto surgió en 2021 durante una fiesta local, cuando el alcalde de Vilamòs, Oriol Sala, y el secretario de Estado de Políticas Demográficas, Paco Boya, debatieron la necesidad de tomar medidas urgentes para controlar la expansión de los bosques. Sala expresó su preocupación de que, sin ganadería, en caso de incendio el fuego llegaría rápidamente a las viviendas, de las cuales casi la mitad son residencias permanentes. Poco después, con el apoyo de las autoridades locales y nacionales, así como del instituto de investigación IRTA, el proyecto obtuvo una financiación de 2,1 millones de euros del Fondo de Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica.
Con los fondos asignados se pudo limpiar las primeras 25 hectáreas con maquinaria y adquirir 130 cabezas de ganado —ovejas de las razas aranesa y ripollesa, además de cabras andaluzas, bien adaptadas al clima local y aptas para la producción de leche. En un año, el rebaño creció hasta los 200 animales y la previsión es llegar a 400 para gestionar el territorio de manera eficiente. Además de los terrenos municipales, se sumaron propietarios particulares que cedieron sus parcelas para el pastoreo. Este verano, el rebaño se encuentra en los pastos de montaña a 2.000 metros de altitud.
Para gestionar el rebaño se convocó un concurso, tras el cual resultó elegido Joan, un ganadero experimentado que se trasladó a Vilamòs con su familia. Anteriormente, se vio obligado a dejar la ganadería por problemas burocráticos, pero gracias a esta nueva oportunidad ha podido retomar su vocación.
Vilamòs es conocido no solo por sus vistas panorámicas de Artiga de Lin y Aneto, sino también como el asentamiento más antiguo del valle, con arraigadas tradiciones de pastoreo y ganadería. En el pasado, los habitantes mantenían prados y campos en buen estado, lo que evitaba la expansión descontrolada del bosque. Sin embargo, con el desarrollo de la estación de esquí Baqueira y el giro de la economía hacia el sector servicios, la agricultura fue decayendo y los bosques empezaron a crecer sin control.
El proyecto Ovihuec.dat no se limita solo a la prevención de incendios. Aquí se prueban tecnologías modernas: a los animales se les colocan collares GPS y sistemas de vallado virtual, lo que permite controlar a distancia sus movimientos y estado. Además, se planea crear una cadena de valor añadido para los productos obtenidos del rebaño y documentar científicamente el impacto positivo del resurgimiento de la ganadería extensiva.
Al finalizar la fase piloto a finales de año, los organizadores tienen previsto preparar una guía para otras localidades que enfrentan problemas similares. El alcalde de Vilamòs subraya que la gestión eficaz de los bosques es una medida imprescindible, y que recuperar las prácticas tradicionales puede ser clave para prevenir incendios catastróficos en el futuro.












