
La cuestión de la accesibilidad a la vivienda en Madrid ha vuelto al centro de la atención tras la drástica reducción del número de apartamentos turísticos oficialmente registrados. Para los residentes de la capital esto va más allá de las cifras: estamos hablando de un impacto real en el precio del alquiler y en las posibilidades de encontrar vivienda. Aunque las autoridades anunciaron la baja de más de 3.000 inmuebles, miles de pisos continúan alquilándose a turistas sin ningún tipo de permiso, lo que está generando indignación entre los vecinos y expertos del sector inmobiliario.
Según los últimos datos, para 2025 quedarán en Madrid menos de 10.000 apartamentos turísticos registrados oficialmente, una cifra comparable a la de 2018. A primera vista, esto podría parecer una victoria en la lucha contra la turistificación, pero detrás de este panorama hay una realidad mucho más compleja. De acuerdo con estimaciones de asociaciones del sector, solo en la capital existen más de 16.000 alojamientos ilegales que no solo eluden la ley, sino que también afectan considerablemente al mercado de alquiler a largo plazo.
Alquiler en negro
El problema de los apartamentos turísticos ilegales en Madrid ha adquirido dimensiones alarmantes. Según cálculos oficiales, solo alrededor del 10% de este tipo de inmuebles está incluido en el registro obligatorio. El resto sigue operando al margen de la ley, a menudo sin siquiera intentar obtener una licencia. A principios de 2025, los expertos señalaban que la abrumadora mayoría de los anuncios en plataformas populares se publican sin los permisos necesarios.
Las autoridades de la ciudad y la región enfrentan críticas por la insuficiencia de medidas contra el alquiler ilegal. Miembros de la oposición señalan que, durante años de crisis de la vivienda, el gobierno prácticamente hizo la vista gorda ante la actividad de miles de pisos ilegales, lo que provocó un aumento de precios y una menor accesibilidad para los residentes locales. A su vez, las nuevas iniciativas estatales para crear un registro único y endurecer el control ya han llevado a la denegación masiva de registro de decenas de miles de viviendas en todo el país.
Control insuficiente
A pesar del endurecimiento de la legislación, las inspecciones y sanciones reales siguen siendo poco frecuentes. En 2025, en Madrid se realizaron menos de mil inspecciones, claramente insuficientes para vigilar decenas de miles de inmuebles. La mayoría de los propietarios optan por retirar sus viviendas del registro en cuanto comienza la inspección, eludiendo así sanciones reales. En el último año y medio no se registró ningún caso de sanción repetida, y el total de todas las multas impuestas durante los últimos diez años apenas superó los 690 mil euros.
El Ayuntamiento de Madrid en 2024 endureció las multas por alquiler ilegal, aumentando la cuantía mínima de 1.000 a 30.000 euros, y en caso de reincidencia, hasta 100.000 euros. Sin embargo, ni siquiera estas medidas lograron frenar la avalancha de ofertas ilegales. En 2024 solo se impusieron 92 sanciones y la cantidad total recaudada fue inferior a 3 millones de euros. En 2025 esta tendencia continuó, a pesar de los anuncios contundentes sobre la lucha contra los infractores.
Un mercado bajo presión
La reducción del número de apartamentos turísticos oficiales no ha supuesto el alivio esperado para los inquilinos. Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística, en la Comunidad de Madrid siguen operando más de 18.000 alojamientos de corta duración, con una capacidad total que supera las 70.000 plazas. En los últimos seis meses su cifra ha disminuido un 10%, aunque la capital se mantiene líder en la reducción dentro de las regiones turísticas del país.
Expertos destacan que la salida masiva de viviendas del registro oficial no siempre implica el cese de su actividad. Muchos propietarios simplemente pasan a la clandestinidad y continúan alquilando a través de plataformas online. Como resultado, el mercado de alquiler a largo plazo sigue bajo presión y los precios de la vivienda continúan en aumento. En los próximos meses se esperan nuevos datos que mostrarán la eficacia real de las últimas medidas contra el alquiler ilegal.
Expectativas y realidad
Las autoridades de Madrid relacionan la disminución de apartamentos turísticos registrados con la implementación de un plan especial de refuerzo del control, puesto en marcha en el verano de 2024. Sin embargo, el récord de alojamientos se alcanzó solo unos meses antes: en agosto de 2024 había más de 22.000. Ahora quedan menos de 10.000 apartamentos registrados oficialmente, lo que supone un 58% menos que en el pico de 2022.
En breve se espera una segunda oleada de inspecciones y la publicación de nuevos datos, que permitirán evaluar el impacto real de la baja de más de 3.000 viviendas solo en 2025 y de más de 4.000 desde 2024. Mientras tanto, los residentes de Madrid siguen enfrentándose a la falta de viviendas asequibles y al aumento de los precios, mientras que el mercado de alquiler ilegal continúa siendo uno de los principales problemas sin resolver de la capital.











