
Al inicio del curso escolar 2025-2026 en Madrid, volvió a agudizarse el problema de la concesión de subvenciones para comedor escolar. Las autoridades regionales publicaron la lista de nuevos beneficiarios, que incluye a más de 119.000 alumnos. Esto supone un 16% más que el año pasado; sin embargo, una parte importante de las familias con recursos económicos limitados no pudo acceder a la ayuda.
Este año, entre los posibles beneficiarios se añadieron los hijos de militares que estudian en centros públicos, así como los hijos de familias numerosas con un ingreso per cápita no superior a 10.000 euros anuales. Para el resto de familias, el límite se estableció en 8.400 euros por miembro. A pesar de la ampliación de los criterios, el presupuesto total se mantuvo igual —68 millones de euros— lo que generó descontento entre los padres.
Padres y tutores recibieron las notificaciones sobre la resolución de sus solicitudes. Algunos, como Laura S., madre de dos hijos, se enfrentaron a una denegación por motivos formales, pese a haber presentado la documentación requerida. Para recurrir las decisiones, las autoridades abrieron un plazo especial del 5 de septiembre al 6 de octubre. Hasta que se resuelvan las apelaciones, los padres deben costear el comedor por cuenta propia, lo que para muchos supone una carga económica considerable.
Según la Federación de Asociaciones de Padres y Madres (FAPA), miles de familias no han recibido ayuda y solo un tercio de los beneficiarios obtiene la compensación completa. El resto debe acudir a los servicios sociales en busca de apoyo adicional. Entre los afectados se encuentran mujeres que han sufrido violencia de género, quienes no han recibido siquiera una compensación parcial y enfrentan dificultades para cubrir los gastos escolares.
La situación se agrava por el hecho de que solo unas 20 de las casi 300 escuelas secundarias públicas de la región cuentan con comedor propio. Esto ha provocado un aumento en el número de llamados “niños llave”, que se ven obligados a almorzar solos en casa. El problema del acceso a comidas gratuitas en los colegios de Madrid persiste desde hace años y, según los expertos, se está volviendo cada vez más grave.












