
La noche del viernes, cientos de personas se reunieron en la plaza de la Virgen en Valencia para expresar su descontento con la gestión de las autoridades regionales tras la catastrófica inundación ocurrida el 29 de octubre del año pasado. Más de 200 colectivos organizaron la concentración, incluyendo asociaciones de afectados, comités de emergencia y reconstrucción, así como representantes sindicales e iniciativas ciudadanas.
La principal demanda de los manifestantes es la dimisión inmediata del presidente de la Generalitat, Carlos Mason. Según los protestantes, diez meses después de la tragedia no se ha resuelto ninguno de los problemas clave: las familias de las víctimas y decenas de miles de damnificados siguen sin recibir justicia ni compensaciones. En varias de las zonas más afectadas por el desastre, los habitantes continúan enfrentando interrupciones en los servicios sociales y la falta de condiciones de vida dignas.
Los organizadores señalan que las autoridades intentan dar una apariencia de normalidad, aunque muchos problemas persisten. Los manifestantes temen que, con la llegada del otoño y nuevas lluvias, la tragedia pueda repetirse si no se adoptan medidas reales para prevenir desastres similares. A su juicio, el actual equipo de gobierno regional no está cumpliendo con sus responsabilidades y desatiende los intereses de la población.
Durante la manifestación, los participantes rindieron homenaje a las 231 víctimas guardando un minuto de silencio y depositando flores. Los manifestantes subrayaron que no piensan cesar su lucha por los derechos de los afectados y que continuarán exigiendo justicia para todos los que se encontraron en la zona del desastre.
La manifestación coincidió con la finalización de los trabajos de reconstrucción en los edificios judiciales de la ciudad de Catxeròja, que habían sido totalmente destruidos por la inundación. Se destinaron 1,85 millones de euros a las reparaciones y ahora los órganos judiciales están listos para reanudar su labor. Uno de los tribunales restaurados investiga los hechos relacionados con irregularidades durante la gestión de las consecuencias del desastre.
Además, la víspera, el gobierno de la Comunidad Valenciana presentó un proyecto de nuevo plan para el análisis y la respuesta ante desastres naturales. El documento prevé la creación de una comisión especial que coordinará las acciones de las autoridades en caso de emergencias. Sin embargo, los partidos de la oposición consideran este plan excesivo, señalando que los protocolos existentes son suficientes y que el principal problema radica en la ineficacia de la administración regional.
Según el proyecto, en caso de riesgos extremos se introducirá un nuevo nivel de alerta —negro— que estará por encima del actual rojo. Esto se debe a que, debido al cambio climático, catástrofes de este tipo ocurren cada vez con mayor frecuencia.
Desde la tragedia, Carlos Mason ha reducido su presencia en actos públicos, aunque en algunos de ellos sigue enfrentándose a la reacción negativa de la ciudadanía. Las protestas en Valencia demuestran que el descontento social con las autoridades no disminuye y que las demandas de cambio son cada vez más fuertes.












