
En Andalucía estalla un escándalo de grandes dimensiones relacionado con la gestión de la dirección del Servicio Andaluz de Salud (SAS). La directora del organismo, Valle García, está acusada de firmar anexos a contratos que, según la oposición, carecían de validez legal y permitieron efectuar pagos sin la debida documentación justificativa. El importe total de los contratos en cuestión entre 2020 y 2024 asciende a 242 millones de euros.
Acusaciones e investigación: lo que se sabe
El foco se centra en las acciones de García, quien en julio de 2024 firmó un anexo a un contrato ya expirado. Según los acusadores, este acuerdo se formalizó con fecha retroactiva y permitió legitimar pagos por servicios que no estaban acreditados ni por listados de pacientes ni por registros de procedimientos médicos realizados. En concreto, se trata de dos facturas de la clínica privada Cedico, emitidas en mayo de 2022 por más de 84.000 euros por servicios supuestamente prestados en 2020. Cabe destacar que el contrato principal con esta clínica había finalizado y estaba totalmente liquidado ya a finales de 2020.
La investigación subraya que los documentos aportados carecen de información sobre pacientes, detalles de los servicios prestados y sus costes. A pesar de ello, las facturas fueron pagadas y los anexos firmados una vez vencido el contrato principal. Esto ha suscitado sospechas de un posible intento de ocultar o justificar pagos no autorizados.
Alcance del caso y papel de la dirección del SAS
El caso ha adquirido una gran magnitud: la investigación ya reúne más de 160.000 páginas y casi 38.000 archivos. Los investigadores señalan que parte de los documentos entregados por el organismo están incompletos y que algunos datos podrían haber sido ocultados o modificados intencionadamente. Además, se plantea la sospecha de posibles presiones sobre el personal encargado de trasladar la información al tribunal, con el fin de encubrir detalles relevantes.
El interés por el caso aumentó después de conocerse que, en 2020, las autoridades regionales modificaron el sistema de control sobre la firma de contratos de SAS, eliminando los dictámenes previos obligatorios y limitándose a acuerdos verbales entre funcionarios. Esta decisión, tomada en pleno auge de la pandemia, permitió cerrar contratos de gran envergadura con clínicas privadas sin el debido control ni transparencia.
Exigencias para la investigación y próximos pasos
Debido al enorme volumen de documentación y la dificultad para esclarecer todos los hechos, los fiscales insisten en la intervención de expertos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE). Su misión será analizar minuciosamente todos los contratos, facturas, anexos y la correspondencia entre SAS y centros médicos privados durante los últimos cuatro años.
Se espera que los expertos puedan detectar posibles irregularidades, determinar si hubo casos de abuso y quién tomó las decisiones respecto a los pagos cuestionados. Se presta especial atención a la manera en que se formalizaban los acuerdos adicionales y por qué se firmaban años después de la finalización de los contratos principales.
Perspectivas y reacción social
El escándalo en torno a los contratos del SAS ha generado una gran repercusión en Andalucía. Los habitantes de la región están preocupados por el uso de los fondos públicos, especialmente en medio de la crisis sanitaria. Muchos exigen transparencia y sanciones para los responsables si se confirman las irregularidades.
En los próximos días se esperan nuevas audiencias sobre el caso, en las que no solo comparecerá el actual director del SAS, sino también sus antecesores. La investigación sigue revisando la documentación y no se descarta que en los próximos meses surjan más detalles sobre la magnitud y los mecanismos de los pagos controvertidos.











