
En España ha estallado un nuevo escándalo relacionado con el sistema judicial. Tres jueces que dictaron una sentencia condenatoria contra el fiscal general del país, Álvaro García Ortiz, quedaron en el centro de la polémica después de que se supiera sobre su participación en un curso de formación remunerado. El evento fue organizado por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), que, a la vez, era una de las partes acusadoras en el proceso contra el fiscal. Este hecho provocó una fuerte reacción por parte de las principales fuerzas políticas del país.
Representantes del PSOE y Sumar expresaron públicamente su malestar por el hecho de que el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, así como los jueces Juan Ramón Berdugo y Antonio del Moral, participaran en el evento y recibieran una compensación por ello. En su opinión, este comportamiento pone en entredicho la imparcialidad de la sentencia emitida y socava la confianza en el sistema judicial.
La indignación aumentó al conocerse que la participación de los jueces en el curso coincidió en el tiempo con el debate y la elaboración de la sentencia en el caso de García Ortiz. En una grabación de audio que salió a la luz pública, el presidente del tribunal menciona explícitamente la necesidad de finalizar el fallo, lo que incrementó las sospechas de parcialidad.
Reacción política y exigencia de explicaciones
En el Parlamento, representantes de los socialistas y fuerzas de izquierda exigieron explicaciones a los jueces. Patxi López, durante su intervención en el Congreso, afirmó que mientras no se ofrezcan aclaraciones transparentes, persistirán las sospechas de parcialidad en la sentencia. Fue respaldado por el diputado de Sumar y representante de Izquierda Unida, Enrique Santiago, quien calificó de inaceptable el comportamiento del presidente del tribunal y subrayó que estas circunstancias podrían convertirse en argumentos de defensa para García Ortiz en futuras instancias judiciales, incluido el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Santiago añadió que los jueces debieron haberse abstenido de participar en el curso para evitar posibles conflictos de intereses. Según él, sus acciones resultan poco éticas y plantean dudas sobre la transparencia del proceso judicial. El político prometió investigar desde cuándo y en qué cuantía los jueces recibieron remuneraciones por parte de ICAM, así como la duración de su colaboración con dicha organización.
Detalles sobre la participación de los jueces en el curso
Se sabe que las actividades formativas se celebraron entre el 14 y el 25 de noviembre, y las intervenciones de los jueces tuvieron lugar los días 17, 18 y 19, precisamente mientras se debatía la sentencia del caso García Ortiz. El presidente del tribunal, Martínez Arrieta, impartió una ponencia sobre la casación penal, por la que recibió 180 euros. Antonio del Moral, además de participar, fungió como director del curso. Juan Ramón Berdugo también intervino con una exposición.
Llamó especialmente la atención que ICAM no solo organizó el curso, sino que también fue el impulsor de la primera demanda contra la fiscalía y actuó como acusación en el juicio. Según los críticos, este hecho aumenta las dudas sobre la independencia e imparcialidad de los jueces que participaron en el evento.
Repercusión pública y próximos pasos
Desde la lectura de la sentencia, representantes de Sumar han cuestionado reiteradamente su legitimidad, calificando el fallo de injusto y dirigido contra una persona inocente. Además, generó malestar que la información sobre la sentencia se hiciera pública antes de la publicación oficial del fallo judicial.
Quedan interrogantes hacia los jueces: los políticos reclaman total transparencia y explicaciones, mientras la sociedad sigue atenta el desarrollo de la situación. Se esperan nuevas declaraciones y, posiblemente, investigaciones oficiales sobre las actuaciones de los magistrados implicados en este mediático caso.












