
El evento en el estadio Levi’s de Santa Clara se convirtió en un inesperado tema de debate en la sociedad española. Por primera vez en el escenario del Super Bowl sonó música exclusivamente en español, y la elección de vestuario de los artistas suscitó tantas discusiones como el propio espectáculo. Para los españoles, esto va más allá del entretenimiento: se trata de la influencia de las marcas nacionales y los símbolos culturales en el escenario mundial.
Bad Bunny, conocido por sus audaces experimentos de moda, en esta ocasión renunció a las prendas extravagantes de diseñador. En su lugar, optó por un traje de Zara, una marca masiva de raíces españolas, lo que se interpretó como un inesperado gesto de apoyo a la moda accesible. Su look incluía una sudadera deportiva color crema con el número 64, referencia al año de nacimiento de su madre, y pantalones clásicos. Esta elección fue recibida como un mensaje: incluso en el escenario más grande del mundo se puede seguir cerca de la gente.
Política y estilo
La atención al detalle no se limitó al vestuario de Bad Bunny. En el escenario aparecieron banderas de todos los países de América Latina, y entre los invitados se encontraban reconocidos representantes de la diáspora latinoamericana. Esto convirtió la actuación en un verdadero manifiesto de unidad y orgullo por las raíces. En pleno show se le unió Lady Gaga, quien eligió para la ocasión un vestido azul celeste de la marca estadounidense Luar, fundada por un diseñador de origen dominicano.
El vestido de Lady Gaga estaba decorado con flores, entre las que destacaba un hibisco rojo, símbolo de Puerto Rico. Esta elección no fue casual: el escenario se ambientó al estilo de las calles de San Juan y Nueva York, resaltando el vínculo de los artistas con su tierra natal y su pasado migrante. La interpretación conjunta de la canción ‘Die with a smile’ se convirtió en el momento más emotivo de la noche, especialmente en medio de deportaciones masivas y el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos.
La moda como manifiesto
La decisión de Bad Bunny de rechazar las marcas de diseñador de lujo en favor de Zara provocó una fuerte reacción en redes sociales y entre expertos en moda. Para muchos, esto simbolizó el apoyo a la industria española y recordó que el mercado masivo puede competir con las marcas de lujo. Al mismo tiempo, este gesto fue percibido como una declaración política: el artista eligió la accesibilidad y el reconocimiento en lugar de la exclusividad.
Lady Gaga, por su parte, continuó su apoyo a los migrantes y a la comunidad LGBT, algo que no pasó desapercibido en el contexto de la tensa situación política en Estados Unidos. Su reacción emotiva ante las palabras de Bad Bunny sobre los derechos de los migrantes y la crítica a las políticas de deportación fue uno de los momentos más comentados de la velada. El apoyo mutuo de los artistas en el escenario se percibió como una muestra de solidaridad y un desafío a las reglas establecidas del mundo del espectáculo.
Seguridad y rumores
En las últimas semanas, circulaban rumores sobre la seguridad de Bad Bunny. Tras su aparición en la ceremonia de los Grammy con un voluminoso traje de Schiaparelli, en las redes empezaron a especular que el artista llevaba un chaleco antibalas bajo la ropa. La razón fueron amenazas y mensajes de descontento provenientes de simpatizantes del expresidente de Estados Unidos, quienes se mostraron abiertamente en contra de la participación del puertorriqueño en la Super Bowl.
Sin embargo, estos rumores no se confirmaron: el traje era simplemente una apuesta creativa del diseñador, no una medida de protección. Pese a ello, la tensión en torno a la actuación solo aumentó el interés por el espectáculo y lo convirtió en uno de los eventos más comentados del año. En España, este caso volvió a poner sobre la mesa el papel de la moda y las apariciones públicas en la formación de la opinión pública.
Contexto y consecuencias
En los últimos años, la Super Bowl se ha convertido cada vez más en un escenario para declaraciones políticas y sociales. En 2024, la actuación de Shakira y Jennifer Lopez también puso el foco en la identidad latinoamericana y los problemas de migración. En 2025, llamó la atención una acción en apoyo a los derechos de las mujeres, cuando en el escenario aparecieron símbolos de la lucha contra la violencia. En cada ocasión, tanto la elección de los artistas como sus atuendos se convierten en tema de debate no solo en el mundo de la moda, sino también en círculos políticos.
Las marcas españolas aparecen cada vez con más frecuencia en escenarios internacionales, lo que impulsa su popularidad y refuerza la imagen del país como un centro de la industria de la moda. Eventos como la actuación de Bad Bunny con prendas de Zara se convierten en motivo de orgullo y conversación dentro de la sociedad española. La influencia de las figuras públicas en la percepción de las marcas y los temas sociales sigue en aumento, y la Super Bowl se mantiene como uno de los principales escenarios para este tipo de manifestaciones.












