
En los últimos meses, el nombre de David Uclés no deja de sonar entre los aficionados a la literatura y se debate en los más diversos círculos. Su novela «La península de las casas vacías» se ha convertido en una auténtica sensación, superando los 300 mil ejemplares vendidos y despertando una ola de interés por su autor. En 2026, Uclés recibió el prestigioso premio Nadal por su nueva obra «La ciudad de las luces muertas», lo que solo aumentó la atención hacia su figura. Sin embargo, junto al reconocimiento llegaron agudas polémicas y una oleada de críticas que obligaron al escritor a abandonar las redes sociales.
En su mensaje de despedida, Uclés no ocultó su decepción: afirmó que la plataforma X (antes Twitter) se había convertido para él en una fuente diaria de insultos, amenazas y ataques no solo a su obra, sino también a su persona. Según el propio autor, lo han criticado por su aspecto, su sexualidad e incluso por la forma en que lleva su famosa gorra. «Siempre he sido un niño feliz y quiero seguir siéndolo», escribió despidiéndose de sus seguidores.
Una mirada desde fuera
En medio de esta polémica, otras figuras relevantes de la literatura española también se han sumado al debate. Destacó especialmente la reacción de Arturo Pérez-Reverte, autor de la emblemática saga del capitán Alatriste. Durante una entrevista en Canal Sur Radio, a la que asistió en el marco de las jornadas literarias «Letras en Sevilla», Pérez-Reverte no evitó los temas delicados y habló con total franqueza sobre el fenómeno Uclés.
Según él, la novela «La península de las casas vacías» no es simplemente otro libro, sino una mirada joven y fresca a la literatura en la que se combinan elementos de realismo mágico y una profunda experiencia personal. Pérez-Reverte subrayó que la obra no encaja en los límites de la novela histórica, sino que constituye un fenómeno literario independiente. «Esto es realmente literatura, no solo prosa de género», señaló.
Imagen y percepción
Un lugar especial en los comentarios de Pérez-Reverte ocupó la propia imagen de Ucles. El escritor destacó cómo el joven autor juega hábilmente con los estereotipos externos: «Da la impresión de ser un chico sencillo de provincia, siempre con gorra, pero detrás de eso se esconde una aguda capacidad de observación y una inteligencia fuera de lo común». Según Pérez-Reverte, Ucles es una persona capaz de sorprender y no teme ser él mismo, a pesar de la presión y las críticas.
Al mismo tiempo, precisamente esa sinceridad y apertura le han convertido en blanco de ataques. En la sociedad española, donde las figuras públicas a menudo se ven obligadas a esconderse tras máscaras, Ucles eligió el camino de la honestidad — y pagó el precio. Su salida de las redes sociales fue una especie de protesta contra la toxicidad y la agresividad que cada vez con más frecuencia acompañan al éxito en el espacio público.
Fenómeno literario
El éxito de Ucles no es fruto del azar. Sus libros resuenan entre lectores muy diversos, y el debate sobre su figura trasciende con creces los círculos literarios. En una época en la que rara vez los escritores se convierten en auténticos protagonistas de la actualidad, Ucles ha logrado no solo captar la atención hacia su obra, sino también provocar una oleada de emociones en la sociedad. Su historia no es solo un camino hacia la fama, sino también un reflejo de los complejos procesos que atraviesa la cultura contemporánea.
Pérez-Reverte, a pesar de su franqueza, no oculta la simpatía hacia su joven colega. Repite varias veces: «Es un chico muy inteligente. Me cae bien». En estas palabras hay no solo un reconocimiento al talento, sino también respeto a quien no ha tenido miedo de ser él mismo y expresar abiertamente sus sentimientos.
El precio del éxito
La historia de David Ucles no es solo el relato del ascenso de un joven escritor, sino también una advertencia sobre los desafíos que enfrentan quienes se atreven a romper esquemas. Su ejemplo demuestra que incluso en el mundo de la literatura, el éxito puede convertirse en una verdadera prueba de fortaleza. Y quizás, precisamente relatos como este nos hacen reflexionar sobre el verdadero precio de la popularidad y lo que se esconde detrás de la imagen que percibe el público.











