
Las consecuencias de las intensas lluvias que han azotado Andalucía se sienten en toda España. Para los habitantes de la región, no es solo una anomalía meteorológica, sino una cuestión de seguridad, acceso a la educación y la posibilidad de retomar la vida cotidiana. Las autoridades se ven obligadas a equilibrar la reanudación de las clases en los colegios con el riesgo de nuevas evacuaciones debido a la amenaza de inundaciones.
Situación en las regiones
En solo dos días, Cádiz y Málaga han registrado más de 400 litros de precipitaciones por metro cuadrado. A pesar de que la intensidad de las lluvias ha disminuido, la amenaza persiste: el suelo está saturado de agua y se aproxima el periodo de deshielo. En el oeste de Andalucía se mantiene la alerta naranja y los vecinos siguen los pronósticos con inquietud.
En total, 116 carreteras han sido cortadas en todo el país debido a la acumulación de agua y nieve. En Andalucía, aunque varios tramos ya han sido reabiertos, aún hay zonas incomunicadas. La situación es especialmente complicada en las provincias de Cádiz, Córdoba, Sevilla, Jaén, Málaga, Granada, Huelva y Almería. En algunos lugares es obligatorio el uso de cadenas o neumáticos de invierno.
Vuelta a las clases
El Comité de Emergencias ha decidido reanudar las clases en la mayoría de los colegios e institutos de Andalucía. Las excepciones son Almería y algunas localidades donde continúan las evacuaciones o persiste el riesgo para alumnos y profesores. En las zonas orientales, donde se esperan rachas de viento superiores a 90 km/h, las clases en guarderías, colegios de primaria y secundaria están suspendidas hasta nuevo aviso.
En Cádiz la situación se va estabilizando, aunque en la zona montañosa de Grazalema y la costa de Gibraltar siguen vigentes restricciones. En Jerez, algunos centros educativos aún no pueden recibir alumnos debido a inundaciones y evacuaciones. En Jaén, las limitaciones se deben no solo a las lluvias, sino también a fuertes vientos.
Evacuaciones y búsquedas
En Granada, 120 habitantes del pueblo de Dúdar tuvieron que abandonar sus hogares por el desbordamiento del río Aguas Blancas y la sobrecarga del embalse de Quéntar. Fueron reubicados en un hotel de la capital provincial después de que los equipos de rescate despejaran el único acceso a la localidad aislada. La evacuación se realizó de forma ordenada, bajo la supervisión de especialistas y servicios de emergencia.
En total, en Andalucía han sido evacuadas unas 3.500 personas. Muchos ya están regresando a sus casas, sobre todo en las zonas occidentales, donde el nivel del agua empezó a bajar. Sin embargo, miles de personas aún esperan autorización para volver, y todo depende de las condiciones meteorológicas y el estado de las infraestructuras.
En Málaga, continúa la búsqueda de una mujer arrastrada por la corriente del río Turvilla cuando intentaba salvar a su perro. Bomberos y unidades especiales de la Guardia Civil participan en la operación, trabajando en condiciones adversas.
Situación en otras regiones
En Extremadura, las autoridades han decidido evacuar a los habitantes de La Bazana y Valuengo ante la amenaza de desbordamiento del río Ardila. El motivo ha sido la obstrucción de la presa de Valuengo, cuya compuerta defectuosa impide liberar el exceso de agua. Esto ha generado más tensión en la región, que ya afronta una situación complicada en carreteras y transporte.
Decenas de carreteras permanecen cerradas en toda España, y en 16 comunidades el tráfico sigue dificultado por la nieve. En 21 provincias es obligatorio el uso de cadenas o neumáticos de invierno. Los conductores se ven obligados a buscar rutas alternativas y los servicios de emergencia trabajan sin descanso.
Pronósticos y nuevas amenazas
Los meteorólogos advierten que, aunque el ciclón Leonardo pierde intensidad gradualmente, para el fin de semana se espera una nueva borrasca atlántica. Traerá un aumento de lluvias y vientos, especialmente en las regiones sur y sureste del país. En las costas de Galicia y Cantabria se prevé mar de fondo, lo que podría ocasionar nuevas restricciones y evacuaciones.
En Andalucía se mantiene el nivel naranja por viento y oleaje, además del nivel amarillo por precipitaciones. Las autoridades insisten en extremar la precaución: el suelo no puede absorber más agua y la situación hidrológica en varias cuencas sigue siendo crítica.
Recordando los recientes acontecimientos, cabe señalar que catástrofes meteorológicas similares ocurren cada vez con más frecuencia en España. En los últimos años, el país se ha enfrentado a lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras, que han provocado evacuaciones masivas y pérdidas significativas. Por ejemplo, en 2023 una tormenta similar ya paralizó el transporte y obligó a miles de personas a abandonar sus hogares. Este tipo de situaciones representa un serio desafío para la infraestructura y los servicios de emergencia, además de exigir a los habitantes una rápida adaptación a las condiciones cambiantes.
Anteriormente informamos en detalle sobre cómo la tormenta Leonardo paralizó el tráfico en cientos de carreteras, provocó evacuaciones masivas y la suspensión de clases en los centros educativos. En el reportaje «Cientos de carreteras cerradas por la tormenta Leonardo: evacuaciones y suspensión de clases» se puede conocer cómo se desarrollaron los acontecimientos en las primeras horas y días tras el paso del temporal.












