
En 2025, las fuerzas de seguridad españolas se enfrentaron a un aumento sin precedentes en el número de detenidos por sospechas de vinculación con el islamismo radical. En los primeros meses del año, la cifra de arrestados alcanzó las 100 personas, un nivel que no se veía desde 2004, cuando, tras los trágicos atentados del 11 de marzo en Madrid, fueron detenidas 131 personas. Desde entonces, las cifras no habían vuelto a ser tan altas, pero la situación cambió drásticamente tras el inicio de la ofensiva militar en la Franja de Gaza en el otoño de 2023.
Desde octubre de 2023, cuando el conflicto entre Israel y HAMAS derivó en una guerra a gran escala, los servicios de inteligencia españoles intensificaron las investigaciones contra personas sospechosas de vínculos con grupos radicales. En los tres meses posteriores al inicio de las hostilidades, fueron detenidos 54 presuntos yihadistas, más del doble que en los nueve meses anteriores, cuando se arrestaron solo 24 personas. Al cierre de 2023, el total de detenidos alcanzó los 78, una cifra considerablemente superior a los 46 arrestos de todo 2022.
En 2024, la tendencia continuó: durante el año fueron detenidas 81 personas, y para mediados de 2025 ya sumaban 100. En total, desde la escalada del conflicto en Oriente Próximo, las autoridades españolas han realizado 235 arrestos de sospechosos de terrorismo de orientación islamista.
Geografía de los arrestos
La mayor actividad policial se ha registrado en la provincia de Barcelona, donde desde principios de año se han llevado a cabo 14 operaciones con 27 detenidos. Madrid ocupa el segundo lugar con nueve operaciones y 13 arrestos. En Valencia se contabilizan siete operaciones y 10 personas detenidas. Melilla se sitúa en cuarto lugar por número de detenciones: la policía realizó allí cinco operaciones en las que fueron arrestadas ocho personas.
Estas cuatro regiones concentraron más de la mitad de todas las detenciones a nivel nacional. Al mismo tiempo, en 21 provincias no hubo ningún arresto durante este periodo, y en otras 13 solo se registró un detenido. Esta distribución desigual indica que la amenaza está concentrada en ciertos territorios.
Causas del aumento
Expertos relacionan el brusco incremento del número de detenidos con cambios en los enfoques de la lucha antiterrorista. Tras la reforma del Código Penal en 2015, la policía obtuvo la facultad de impedir no solo la preparación de atentados, sino también acciones como la autoradicalización, la propaganda y la captación. Ahora, incluso los indicios mínimos de participación en actividades extremistas son motivo suficiente para iniciar una investigación y proceder a una detención.
Entre las acusaciones más comunes se encuentran la autoradicalización, la difusión de materiales extremistas y la justificación pública del terrorismo. Este enfoque preventivo permite identificar amenazas potenciales en una etapa temprana, aunque al mismo tiempo conlleva un aumento en el número de arrestos, especialmente entre los jóvenes.
Menores bajo sospecha
Preocupa especialmente el aumento del número de menores entre los detenidos. En 2025, ya han sido arrestados 15 adolescentes sospechosos de vinculación con el yihadismo, uno de ellos fuera del país, en México. Solo en una semana de junio fueron detenidos dos menores: uno en Melilla y otro en el municipio de Vacarisses, en la provincia de Barcelona.
Según el Centro para la Lucha contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, los adolescentes son cada vez más objeto de captación y se ven involucrados en redes extremistas a través de internet y las redes sociales. La policía señala que las tecnologías modernas permiten a los grupos radicales localizar y captar más rápidamente a jóvenes vulnerables e involucrarlos en actividades ilegales.
Dinámica y desafíos
La situación de seguridad en España sigue siendo tensa. A pesar de los considerables esfuerzos de las fuerzas de seguridad, el número de sospechosos de radicalismo no disminuye. Las autoridades continúan reforzando las medidas preventivas para evitar que se repitan tragedias como la de Madrid en 2004.
Al mismo tiempo, los expertos subrayan que la lucha antiterrorista requiere no solo de operativos policiales, sino también de programas integrales de prevención de la radicalización, especialmente entre los jóvenes. Ante la amenaza latente y la inestabilidad internacional, España se ve obligada a adaptar sus enfoques en materia de seguridad interior.











