
En 2025 entrará en vigor en España un nuevo sistema para regular el mercado del aceite de oliva. El Ministerio de Agricultura ha aprobado normas que permitirán retirar temporalmente del mercado hasta una quinta parte de la producción si existe riesgo de excedente. El objetivo es evitar un desplome de los precios y proteger los intereses de los productores.
Sin embargo, este mecanismo no se aplicará en la presente campaña. La razón es sencilla: la producción y las reservas no superan el umbral necesario para activar la medida. Para su puesta en marcha, es necesario que los remanentes y la nueva cosecha sumen más del 120 % de la media de los últimos seis años. Actualmente, las previsiones hablan de 1,3 millones de toneladas, en lugar de los 1,6 millones requeridos.
¿Para qué sirve esta nueva medida?
Los últimos años han demostrado lo volátil que puede ser el mercado del aceite de oliva. Las anomalías climáticas, la variabilidad de la oferta y la demanda, así como factores externos, han provocado bruscas oscilaciones de precios. Con esta retirada temporal, se pretende reaccionar de forma ágil ante posibles crisis y evitar situaciones en las que el precio del aceite caiga por debajo del coste de producción.
Para los agricultores, esto supone mayor seguridad para el futuro. Si antes corrían el riesgo de vender la cosecha a pérdidas, ahora dispondrán de una herramienta para proteger sus ingresos. Para los consumidores, es una garantía de abastecimiento estable y de que se evitarán futuros desabastecimientos.
La opinión de productores y expertos
Las organizaciones agrarias consideran que las nuevas normas benefician a todos los actores del mercado. Ayudarán no solo a estabilizar los precios, sino también a preservar la estructura del sector. Al mismo tiempo, algunos representantes del sector insisten en la necesidad de medidas adicionales. En particular, se está debatiendo la posibilidad de limitar la importación de aceite de países cuyos estándares de calidad y seguridad son inferiores a los españoles.
Expertos señalan que no solo es importante regular los volúmenes, sino también prestar atención a la calidad del producto. Se propone que, en primer lugar, se retiren del mercado los aceites de categorías inferiores, y que los productores enfocados en productos premium reciban incentivos adicionales.
Expectativas de precios y perspectivas
La cuestión de qué nivel de precios puede considerarse justo sigue siendo tema de debate. Algunos consideran óptimo un precio en torno a 5,5 euros por kilo de aceite de máxima categoría, mientras que otros hablan de un rango entre 3 y 9 euros dependiendo de la temporada y la calidad. Lo que está claro es que no existe una solución única para todos los tipos de producto y que el enfoque debe ser flexible.
En general, la puesta en marcha del nuevo mecanismo se percibe como un paso hacia una mayor estabilidad del mercado. Permitirá evitar sobresaltos bruscos y dará al sector la oportunidad de desarrollarse de forma más predecible. En los próximos años, tanto productores como consumidores españoles podrán evaluar hasta qué punto este sistema resulta eficaz en la práctica.












