
El endurecimiento drástico del control sobre la exportación de armamento y bienes de doble uso a Israel se ha convertido en una de las decisiones más destacadas de las autoridades españolas en los últimos años. Esta medida influye directamente en las relaciones internacionales del país y refleja la nueva postura de Madrid en materia de seguridad y política exterior. Para los españoles, tales acciones no solo implican un cambio en las prioridades comerciales exteriores, sino también posibles repercusiones para la industria nacional de defensa.
Según informa El Pais, en 2024 España denegó el permiso de tránsito a siete barcos con carga militar y bloqueó 57 operaciones de exportación relacionadas con productos militares y bienes de doble uso destinados a Israel. Hasta ahora, solo se conocían tres casos similares, vinculados a buques a los que no se les permitió atracar en los puertos de Algeciras y Cartagena. Estas decisiones suscitaron el descontento de los reguladores estadounidenses, pero el gobierno español mantuvo una postura firme. Según El Pais, todos los tránsitos bloqueados estaban relacionados específicamente con Israel, aunque los documentos oficiales no siempre detallan el destino final.
Prohibiciones y restricciones
Durante 2024, las autoridades españolas denegaron 47 licencias para la exportación de productos de doble uso a Israel, lo que representa más de la mitad de todas las negativas de este tipo a nivel mundial. En la primera mitad de 2025, se bloquearon otras 10 licencias: dos relacionadas con material de defensa, una con medios antidisturbios y armas de fuego, y el resto con sistemas electrónicos, cámaras y componentes químicos. Estas medidas fueron posibles tras la aprobación el año pasado de un decreto especial que estableció legalmente el embargo sobre las exportaciones a Israel.
Pese a las restricciones, en 2024 aún se completaron envíos de material militar por valor de 1,45 millones de euros. Según El País, estas operaciones se realizaron bajo licencias otorgadas antes de octubre de 2023 e incluyeron sistemas eléctricos, sensores y la devolución de equipos defectuosos. También se enviaron componentes para blindados destinados a Filipinas y sistemas electrónicos para Estados Unidos. Ese mismo año se emitieron cinco licencias de exportación a Israel, pero ninguna tenía valor comercial y se limitaban a la reparación y mantenimiento de equipos de las Fuerzas Armadas españolas.
Cambios en la estructura de exportación
En 2024, España no emitió ninguna nueva licencia para la exportación de bienes de doble uso a Israel, aunque estos productos, por un valor de 130.000 euros, fueron enviados bajo permisos concedidos anteriormente. En el primer semestre de 2025, se aprobaron 24 licencias para la salida temporal de equipos destinados a reparación, pero ninguna de ellas contemplaba suministros comerciales o ventas de productos de defensa. Así, la exportación real de armas y bienes de doble uso a Israel se redujo a cero.
Paralelamente, según informa El Pais, España incrementó notablemente las entregas de material militar a Ucrania. Entre enero de 2024 y junio de 2025, el volumen de exportaciones alcanzó 110,3 millones de euros, en su mayoría municiones y proyectiles para artillería. Además, una parte significativa de la ayuda militar a Ucrania se entregó como donaciones procedentes de los arsenales de las Fuerzas Armadas españolas, valoradas en 384 millones de euros.
Crecimiento de las exportaciones y nuevos mercados
A pesar de las restricciones a Israel, el volumen total de exportaciones de productos militares españoles en 2024 fue de 3.490 millones de euros, un 7% menos que el año anterior. Sin embargo, en el primer semestre de 2025 se observa una recuperación: las ventas aumentaron un 18% respecto al mismo periodo del año precedente, alcanzando los 2.330 millones de euros. El valor de los contratos aprobados pero aún no ejecutados marcó un récord de 19.700 millones de euros en los primeros seis meses de 2025.
Entre los nuevos compradores de productos militares españoles figuran países como Guinea Ecuatorial y Eritrea. En ambos casos, se trata del suministro de explosivos destinados a la industria minera. Según El País, todas las licencias de exportación a estos países fueron concedidas bajo estrictas restricciones y controles.
En los últimos años, España ha revisado en varias ocasiones su política de exportación de armamento. Tras el inicio del conflicto en Oriente Medio y el agravamiento de la situación en Ucrania, las autoridades reforzaron el control sobre todas las operaciones relacionadas con productos militares. Medidas similares ya se habían implementado en 2022, cuando se suspendieron temporalmente las exportaciones a algunos países del norte de África. En 2023, se debatió la posibilidad de imponer restricciones adicionales a la exportación de tecnologías de doble uso. Estos pasos reflejan la intención de Madrid de cumplir con sus compromisos internacionales y prioridades de seguridad nacional.












