
En los próximos días, España será el epicentro de abruptos cambios meteorológicos que afectarán a millones de habitantes. Para el fin de semana, el calor habitual de mayo dará paso a un frío invernal, lo que podría repercutir en el transporte, la agricultura e incluso la salud pública. Este tipo de salto térmico es poco frecuente en esta época del año y causa preocupación entre los expertos.
Según RUSSPAIN, el jueves y el viernes se espera un notable ascenso de las temperaturas en todo el país. En algunas regiones, los termómetros alcanzarán los 30 grados, y en ciudades como Zaragoza y Lleida podrían registrarse valores récord para mediados de primavera. El calentamiento será especialmente perceptible en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Salamanca, donde los máximos superarán en 10 a 15 grados las medias habituales.
Sin embargo, la situación cambiará radicalmente ya el sábado. Un frente atmosférico introducirá una masa de aire frío y precipitaciones, provocando un descenso brusco de las temperaturas. En 48 horas, en varias zonas los valores máximos caerán más de 15 grados y, en algunos puntos, hasta 20. Las zonas interiores de Castilla y León, así como las provincias centrales como Guadalajara, Madrid y Cuenca, registrarán temperaturas diurnas que no superarán los 10–15 grados.
Los días de verano llegan a su fin
El jueves, las temperaturas mínimas en el país ya comenzaron a subir, especialmente en el este, suroeste y norte. En la mayoría de las regiones, las mínimas nocturnas superaron los 5 grados, y en el norte, el valle del Ebro, la costa mediterránea y el sur llegaron a superar los 10 grados. Durante el día, el calor regresó a las zonas del suroeste, donde las temperaturas máximas aumentaron en 10 grados o más. En ciudades como Guadalajara, Toledo y Logroño, los termómetros marcaron entre 28 y 29 grados, mientras que en Zaragoza y Lleida alcanzaron los 30 grados.
El viernes continuará el ascenso térmico: las mínimas superarán los 10 grados casi en todas partes, salvo en zonas de montaña y algunas provincias de Castilla y León. Las temperaturas máximas llegarán a los 30 grados en Ourense, Guadalajara, Zaragoza, Toledo, Granada y Almería. Madrid, Cuenca, Teruel, Girona, Murcia, Pamplona y Bilbao rondarán entre 28 y 30 grados. En la mayoría de regiones la temperatura estará entre 5 y 15 grados por encima de lo habitual para esta época del año.
El tiempo cambia de rumbo
Con la llegada del fin de semana, la situación meteorológica dará un giro brusco. Un frente frío traerá lluvias y una notable bajada de temperaturas que se dejará sentir en todo el país. En apenas dos jornadas, en algunos puntos el termómetro descenderá entre 15 y 20 grados. En Castilla y León, el domingo las máximas no superarán los 10 grados, mientras que en Madrid, Guadalajara y Cuenca no pasarán de los 15. La población tendrá que volver a sacar la ropa de abrigo a pesar del reciente calor.
Las temperaturas nocturnas también caerán bruscamente y en varias zonas de la meseta central y áreas montañosas se esperan heladas. Los valores más bajos se prevén para el lunes, cuando la situación atmosférica se estabilice. Por ejemplo, en Daroca se pronostican 30 grados el viernes, pero el domingo no superarán los 10 grados, lo que confirma la magnitud del cambio meteorológico.
Consecuencias y contexto
Fluctuaciones tan bruscas de temperatura no son habituales en España, aunque en los últimos años los meteorólogos registran cada vez más fenómenos meteorológicos anómalos. En 2023 se observó una caída similar de las temperaturas a principios de mayo, cuando tras una breve ola de calor un frente frío con lluvias y heladas nocturnas afectó al país. Estos episodios pueden impactar negativamente en las cosechas, especialmente en regiones con agricultura desarrollada, así como provocar interrupciones en el transporte y el sistema energético. El análisis de russpain.com señala que estos vaivenes climáticos son cada vez más frecuentes en los meses de primavera, lo que exige mayor atención de las autoridades y de la ciudadanía.












