
El gobierno español rechazó de manera contundente unirse a la iniciativa de paz para Gaza propuesta por la administración de Donald Trump. El motivo es la ausencia de un papel para la Autoridad Nacional Palestina en el proceso y el hecho de ignorar el marco de la ONU. El presidente Pedro Sánchez (Pedro Sánchez) declaró públicamente que este enfoque no se ajusta a los principios de la política exterior española y socava las bases del derecho internacional.
La decisión no fue inmediata: durante varias semanas, Madrid vivió intensos debates. Finalmente, la postura de España fue comunicada a sus socios europeos en una cumbre de urgencia en Bruselas. Sánchez recalcó que España no respaldará iniciativas que marginen a la ONU ni ignoren los intereses de ambas partes del conflicto. Según él, solo los palestinos tienen derecho a decidir su propio futuro y cualquier negociación debe basarse en la igualdad entre Israel y Palestina.
Los argumentos de Madrid
El presidente del Gobierno no lo ocultó: España apuesta por el diálogo y no por soluciones unilaterales. Sánchez insiste en la necesidad de una solución de dos Estados, el acceso humanitario abierto y garantías de seguridad para todos los habitantes de la región. En su opinión, solo este camino puede conducir a una paz real y no a una nueva espiral de violencia.
En Bruselas, Sánchez no se limitó a criticar la iniciativa estadounidense. Recordó que el actual formato del ‘Consejo de Paz’ para Gaza no solo excluye a la Autoridad Palestina, sino que además excede las competencias de la ONU. Además, según el presidente del Gobierno, Estados Unidos intenta imponer su modelo de resolución a otros conflictos internacionales, lo que genera una preocupación adicional en Madrid.
Respuesta a las críticas de Estados Unidos
Durante la rueda de prensa, Sánchez tuvo que responder también a las duras declaraciones de Donald Trump sobre el gasto militar de España. El líder estadounidense acusó a Madrid de ‘aprovecharse’ de la membresía en la OTAN por no aumentar el presupuesto de defensa hasta el 5% del PIB. Sánchez replicó que España ha triplicado el gasto en defensa en los últimos años, alcanzando los 34.000 millones de euros anuales. Según él, esta cifra supera a la suma de los presupuestos de otros trece miembros de la alianza.
El presidente subrayó que España sigue siendo un socio fiable de la OTAN, pero no está dispuesta a sacrificar los programas sociales por la carrera armamentística. Recordó que la seguridad del país se garantiza no solo con el ejército, sino también con un sólido sistema de salud, educación y cooperación internacional. Sánchez expresó su disposición a debatir personalmente con Trump todas las cuestiones controvertidas, señalando que siempre está abierto al diálogo.
España y los estándares internacionales
La posición de Madrid sobre Gaza y la política de defensa se ha expresado claramente en los foros europeos. España muestra su compromiso con enfoques multilaterales y no está dispuesta a ceder cuando se trata de principios. Sánchez dejó claro: el país no apoyará iniciativas que puedan llevar al aislamiento de una de las partes del conflicto o minar la confianza en las instituciones internacionales.
Al mismo tiempo, España no rehúye sus responsabilidades en materia de seguridad. El gobierno subraya que el aumento del gasto militar no debe hacerse a costa de otras áreas importantes como la sanidad, la educación, la asistencia a personas dependientes y el desarrollo. Según Madrid, este equilibrio es la clave para una verdadera estabilidad.
Reacción de Europa
La decisión de España generó un amplio eco entre los líderes europeos. Muchos apoyaron la idea de que es necesario devolver las iniciativas de paz al marco de la ONU e incluir en las negociaciones a todas las partes interesadas. Sin embargo, también hubo críticas: algunos países de la UE temen que la negativa de Madrid complique las relaciones con Washington y debilite la posición de Europa en Oriente Medio.
No obstante, España no piensa cambiar de rumbo. Las autoridades del país están convencidas de que solo una política coherente y basada en principios puede traer la tan esperada paz a la región. Según Madrid, el futuro de Gaza y Palestina no puede decidirse a puerta cerrada ni sin la participación de los propios palestinos.












