
En 2025, España alcanza un nuevo nivel en el sector turístico. El país avanza con firmeza hacia la marca de 100 millones de visitantes extranjeros, lo que se convierte no solo en un símbolo, sino también en prueba de la solidez de la industria. El flujo turístico sigue creciendo, a pesar de los recientes desafíos y los cambios en el mercado global.
Expertos señalan que España prácticamente ha alcanzado su máximo histórico en llegadas internacionales. No se trata solo de una cifra, sino del reflejo de la confianza en el país y de su atractivo para viajeros de todo el mundo. Este volumen de visitantes impacta directamente en la economía: se estima que el superávit por turismo superará los 70.000 millones de euros anuales. Además, las cifras de 2025 ya superan los resultados del período anterior, a pesar de la inflación y las oscilaciones en la demanda.
Economía y empleo
El turismo vuelve a posicionarse como uno de los principales motores de la economía española. La contribución del sector al PIB regresa a los niveles previos a la pandemia, hasta el 12,6%. Más de 2,7 millones de personas trabajan en el sector, representando el 12,3% de todos los puestos de trabajo del país. En comparación con 2019, antes de la pandemia, el empleo en turismo ha crecido notablemente.
El gasto de los turistas extranjeros sigue aumentando. En los primeros diez meses de 2025 ya superó los 118.000 millones de euros, un 7% más que en el mismo periodo del año anterior. Además, los gastos de los visitantes internacionales representan más de la mitad de todos los desembolsos del sector. El turismo interno no puede competir en volumen de gasto con los viajeros extranjeros, lo que resalta la importancia de la demanda externa para la economía.
Evolución de la demanda
En 2024, España batió un récord al recibir 94 millones de visitantes internacionales, un 10% más que el año anterior. En 2025, el ritmo de crecimiento se mantiene: hasta octubre, el país ha recibido casi 86 millones de turistas, lo que supone un 3,5% más que en el mismo periodo del año pasado.
Se presta especial atención a los nuevos segmentos de mercado. Los campings viven un auténtico auge impulsado por inversiones privadas, aunque su cuota todavía es pequeña en el conjunto total. El turismo vinculado a la salud y a eventos empresariales también registra un alto gasto medio por cliente. Estas áreas se consolidan como parte clave de la estrategia para aumentar el valor añadido y diversificar el sector turístico.
Competencia y retos
España afronta una competencia creciente en el Mediterráneo. Grecia, Turquía, Croacia, Montenegro y Albania están atrayendo turistas gracias a precios competitivos y nuevas ofertas. Ante esta situación, el país debe apostar por la calidad y la sostenibilidad para mantener su posición en el mercado mundial.
La perspectiva a futuro sigue siendo cautelosamente optimista. Se espera que la demanda se mantenga estable o incluso crezca ligeramente durante la primera mitad de 2026, siempre que no ocurran grandes shocks externos. El aumento en las reservas de vuelos y la planificación activa de grandes eventos refuerzan estas expectativas positivas.
Inversiones e infraestructura
Sin embargo, no todo es tan sencillo. El sector se enfrenta a limitaciones debido a la ausencia de nuevos presupuestos estatales por tercer año consecutivo. Esto frena el desarrollo de la infraestructura, la digitalización, la renovación de alojamientos y la modernización de destinos populares. Para abordar estos problemas, los expertos proponen crear un programa nacional de inversiones turísticas a largo plazo, con una duración mínima de 15 años. Este enfoque permitiría preservar la competitividad y adaptarse a nuevos retos.
España vive un momento único: las cifras de llegada de turistas, ingresos y empleo superan incluso los años más exitosos previos a la pandemia. La cuestión es si el país logrará mantener el liderazgo y continuar creciendo ante la evolución de la demanda y el aumento de la competencia.











