
El planeta cambia constantemente su aspecto, aunque casi no lo notamos. Bajo nuestros pies, enormes placas tectónicas se desplazan lenta pero inexorablemente. Sus colisiones y fracturas forman montañas, océanos e incluso continentes enteros. A veces estos procesos provocan catástrofes, pero la mayoría de las veces ocurren tan lentamente que permanecen imperceptibles durante la vida humana.
El Estrecho de Gibraltar, esa estrecha franja de agua que separa Europa de África, podría desaparecer en un futuro lejano. Investigaciones recientes han demostrado que la actividad tectónica en esta región no se ha detenido, como se creía antes. Al contrario, los científicos están convencidos de que el proceso de subducción, cuando una placa se hunde bajo otra, podría reanudarse dentro de decenas de millones de años.
El movimiento de las placas
En la zona de Gibraltar colisionan dos grandes placas: la Euroasiática y la Africana. La placa Africana avanza lentamente por debajo de la Euroasiática, un proceso conocido como subducción. En el pasado, esto ya provocó importantes cambios en el relieve e incluso la formación de nuevas cadenas montañosas. Actualmente el movimiento se ha ralentizado, pero no se ha detenido por completo.
Las simulaciones por ordenador indican que, cuando la energía acumulada supere la resistencia de la corteza terrestre, el movimiento de las placas se acelerará. Como resultado, el Estrecho de Gibraltar podría desaparecer y el Mediterráneo convertirse en una cuenca cerrada similar a un enorme lago salado. España y Marruecos quedarían unidos por tierra y el mapa habitual de Europa y África cambiaría por completo.
Consecuencias para la región
Aunque estos cambios no ocurrirán pronto, sus consecuencias serán enormes. La desaparición del estrecho unirá dos continentes y el mar Mediterráneo perderá su conexión con el Atlántico. Esto afectará al clima, la flora y la fauna, así como a las rutas marítimas y la economía de los países costeros.
Los científicos advierten que, incluso hoy, a pesar de su aparente estabilidad, la región sigue siendo sísmicamente activa. En el pasado, ya se han registrado terremotos y tsunamis devastadores, como el famoso terremoto de Lisboa del siglo XVIII. Estos fenómenos podrían repetirse, ya que los procesos tectónicos continúan.
El futuro del Mediterráneo
Otro hallazgo interesante es que en el Atlántico podría formarse un nuevo ‘Cinturón de Fuego’, una zona de intensa actividad volcánica y sísmica similar al Anillo de Fuego del Pacífico. Esto daría lugar a nuevas fallas e incluso a la posible aparición de nuevas islas.
Mientras tanto, España y Marruecos siguen acercándose lentamente, a un ritmo de aproximadamente un centímetro por año. Para el ser humano, esto es casi imperceptible, pero para la historia geológica es un instante. Dentro de millones de años, la frontera entre Europa y África podría desaparecer y las formas conocidas de los continentes cambiarán para siempre.












