
En España, el abandono escolar y el fracaso académico siguen siendo una problemática sensible. Según las estadísticas, el país se mantiene entre los primeros puestos de Europa en cuanto al número de adolescentes que no finalizan la educación secundaria. Las causas de este fenómeno son diversas: desde situaciones familiares complicadas hasta la falta de apoyo en los centros educativos. Sin embargo, a veces son precisamente las palabras del profesorado las que se convierten en el mayor obstáculo, pudiendo alterar para siempre el rumbo de un joven.
En las últimas semanas, las redes sociales españolas se han inundado de historias de jóvenes que, a pesar del escepticismo de sus profesores, lograron alcanzar resultados impresionantes. Uno de estos casos es el de Minerva García, quien hoy reside y trabaja en Londres. Su relato se volvió viral y desató un intenso debate sobre el papel de los docentes en la construcción de la autoestima del alumnado.
Dudas y superación
Minerva recuerda que durante el bachillerato, una de sus profesoras le aconsejaba insistentemente no intentar acceder a Bachillerato, argumentando que no tenía suficientes capacidades y que ni siquiera valía la pena intentarlo. Para muchos adolescentes, esas palabras podrían haber sido una sentencia. Pero Minerva decidió lo contrario: no solo terminó la secundaria, sino que además ingresó a la universidad y posteriormente obtuvo un máster en publicidad y relaciones públicas en una prestigiosa institución londinense.
Recientemente, la joven grabó un video dirigido a aquella misma profesora. En las imágenes, sonriente, muestra su título de máster y agradece irónicamente el “valioso consejo”. El video se viralizó rápidamente y en los comentarios se desató un verdadero debate de opiniones. Algunos afirmaban que en el extranjero los títulos se pueden simplemente comprar, mientras que otros apoyaron a Minerva, señalando que lo importante es no rendirse y perseguir las metas propias, pase lo que pase.
Límites de lo posible
La historia de Minerva no es la única. Una situación similar vivió Mada Mariño, estudiante de máster en moda y lujo. Recuerda cómo en octavo grado una profesora le dijo directamente a una compañera: “No te esfuerces, no vas a lograr nada. Lo máximo para ti es la formación profesional”. Según Mada, palabras así pueden romper la confianza hasta del adolescente más perseverante.
Mariño subraya que la Formación Profesional (FP) es un camino digno, y que muchos especialistas titulados de estos programas llegan lejos. Pero cuando un docente decide por el alumno de lo que es capaz, eso ya sobrepasa todos los límites. “¿Cómo se le puede decir a un niño que no va a lograr nada?”, se indigna. Está convencida de que nadie tiene derecho a poner límites a los sueños y ambiciones ajenos.
El peso de las palabras
En España, tradicionalmente se respeta mucho a los docentes, pero historias como esta invitan a reflexionar: ¿cuánta responsabilidad tiene realmente un profesor sobre el destino de sus alumnos? Un solo comentario desafortunado puede acabar con las ganas de aprender, mientras que el apoyo, por el contrario, puede inspirar grandes logros. En los comentarios al vídeo de Minerva, muchos compartieron experiencias similares de su vida. Algunos recordaban cómo las palabras de un profesor les ayudaron a creer en sí mismos, y otros —cómo una frase desafortunada les quitó para siempre el interés por los estudios.
El problema no está solo en ciertos profesores, sino también en un sistema donde el éxito se mide, a menudo, por las notas y no por las capacidades reales o la motivación. En un contexto donde los recursos escolares son limitados y las aulas están saturadas, los docentes a veces pierden la fe en su alumnado. Justo en esos momentos es especialmente importante recordar que cada palabra puede ser decisiva.
Una mirada hacia el futuro
Hoy en día, Minerva y Mada no son la excepción, sino más bien el símbolo de una nueva generación que no teme enfrentarse a las circunstancias. Sus historias recuerdan que la opinión ajena nunca debe convertirse en un obstáculo para alcanzar los sueños. Cada vez más, la sociedad española debate cómo transformar la educación para acompañar y no limitar a los jóvenes.
Quizá sean estos ejemplos los que inicien el cambio. Detrás de cada logro no solo hay esfuerzo personal, sino también la confianza en uno mismo, que puede destruirse fácilmente con una sola palabra. Y si alguna vez alguien te dijo que no lo lograrías, eso no es motivo para rendirse.












