
El ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, sigue recuperándose tras una neumonía repentina que obligó a hospitalizarlo en la clínica Sagrada Familia de Barcelona. Los médicos observan una evolución positiva y, si no surgen complicaciones, podría regresar a casa el jueves. A pesar de su avanzada edad y estado de salud delicado, su defensa por ahora no contempla la posibilidad de aplazar el juicio.
Su hijo, Oriol Pujol, comunicó que su padre se encuentra mejor, la fiebre casi ha remitido, aunque persiste una insuficiencia respiratoria aguda provocada por la infección. Los médicos insisten en que debe recuperarse completamente antes de permitirle abandonar el hospital. A sus 95 años, Pujol sigue siendo físicamente vulnerable y su estado emocional se ve afectado por el juicio que se avecina.
La próxima semana, la Audiencia Nacional acogerá un proceso judicial de alto perfil en el que, junto a Pujol, se sentarán en el banquillo sus siete hijos. Se les acusa de recibir comisiones ilegales de empresarios y de mantener grandes sumas de dinero en cuentas en Andorra. La fiscalía solicita para el ex dirigente catalán nueve años de prisión.
El abogado Cristóbal Martell insiste en la necesidad de tener en cuenta el estado de salud actual de su defendido. Las vistas judiciales podrían prolongarse durante meses, y las limitaciones físicas y cognitivas de Pujol generan dudas sobre su capacidad para participar personalmente en el proceso. La semana pasada fue examinado por médicos forenses, cuyo informe ya ha sido remitido al juzgado, aunque todavía no se ha tomado una decisión sobre una posible exención de la presencia física.
El veterano político está preparado para el juicio, pero solicita que se considere su edad
La familia de Pujol subraya que él desea estar presente en el juicio para escuchar los argumentos de la acusación, que se han ido acumulando en su contra durante más de diez años. Sin embargo, el ex presidente preferiría seguir el desarrollo del proceso desde Barcelona, para evitar los agotadores desplazamientos a Madrid durante el mes y medio que se prevé dure el juicio.
Por ahora, la defensa no tiene previsto solicitar el aplazamiento de las vistas, salvo que su estado de salud empeore. La decisión final sobre cómo participará Pujol en el proceso corresponde al tribunal. Él mismo, pese a la edad y el cansancio, no pretende eludir su responsabilidad y está dispuesto a dar explicaciones sobre el caso, considerado uno de los escándalos de corrupción más sonados de la historia reciente de Cataluña.












