
El incidente en el metro de Bizkaia ha vuelto a poner sobre la mesa los riesgos asociados al uso cotidiano de la tecnología. La explosión de un teléfono móvil dentro de un vagón obligó a evacuar de urgencia el tren y provocó una interrupción temporal del servicio. Para pasajeros y personal, hechos como este no son solo una rareza, sino una señal de alerta sobre las amenazas potenciales en el transporte, donde la seguridad depende de múltiples factores.
El suceso ocurrió por la mañana, cuando el tren circulaba por la estación de Leioa. De repente, uno de los pasajeros se convirtió en el centro de atención: su smartphone explotó de forma inesperada, provocando una pequeña pero visible llamarada y una densa nube de humo. En cuestión de segundos el ambiente del vagón cambió — olor a quemado, pánico entre los viajeros, intentos de comprender lo sucedido. El personal del metro actuó con rapidez: atendieron de inmediato al afectado y coordinaron la evacuación ordenada del resto de pasajeros.
Respuesta de los servicios de emergencia
El personal del metro contactó inmediatamente con los servicios de emergencia. Una ambulancia acudió al lugar para examinar al hombre herido por la explosión del dispositivo. Por fortuna, su estado fue catalogado como leve y se evitaron consecuencias graves. No obstante, el propio incidente generó inquietud entre los usuarios y los trabajadores del transporte.
De acuerdo con el protocolo de seguridad, el tren fue evacuado por completo. La causa no fue solo la amenaza de una posible explosión, sino también el humo que se propagaba rápidamente, lo que podía dificultar la respiración y provocar pánico. Los demás trenes continuaron circulando según el horario para minimizar retrasos y evitar una sobrecarga adicional en la línea.
Consecuencias para los pasajeros
Los pasajeros que se encontraban en el epicentro de los acontecimientos señalaron que todo sucedió muy rápido. Muchos experimentaron estrés y desconcierto, pero la coordinación del personal ayudó a evitar el pánico generalizado. Tras la evacuación, las personas esperaron en el andén hasta que la situación estuvo completamente bajo control. Para algunos, este incidente sirvió como motivo para reflexionar sobre la seguridad de sus dispositivos personales y la importancia de revisar su estado.
Las autoridades recordaron la importancia de revisar regularmente las baterías y utilizar solo cargadores certificados. Incidentes como este, aunque poco frecuentes, pueden tener consecuencias graves si no se siguen medidas básicas de precaución. En esta ocasión no hubo víctimas, pero la situación pudo haber tenido otro desenlace.
Contexto y casos similares
En los últimos años, en España y otros países europeos se han registrado casos aislados de incendios o explosiones de dispositivos móviles en lugares públicos. La causa más común han sido baterías defectuosas o componentes no originales. En 2024, un incidente similar tuvo lugar en un tren en el sur de Madrid, donde también fue necesaria la evacuación de los pasajeros. En aquella ocasión no hubo heridos, pero la compañía de transporte reforzó las medidas de seguridad en la línea.
En Barcelona, en 2025 se registró un caso de incendio de un dispositivo electrónico en un autobús, lo que provocó una parada temporal del servicio y la inspección de todos los vehículos para detectar aparatos no certificados. Incidentes como este impulsan el debate sobre nuevos estándares de seguridad e informan a la población sobre los riesgos asociados al uso de tecnología en espacios públicos.












