
Barcelona despidió al amanecer del domingo a un hombre cuyo nombre estuvo asociado durante décadas al periodismo español. Joan Armengol Costa, nacido en 1934 en Igualada, vivió una vida larga e intensa, dejando tras de sí no solo miles de entrevistas, sino también toda una generación de colegas inspirados. Su partida no es solo una noticia, sino un evento que invita a reflexionar sobre cómo han cambiado los medios y por qué figuras como la suya son cada vez más escasas.
Armengol no era simplemente una voz en el aire. Era alguien capaz de escuchar de verdad, de plantear preguntas que luego se debatían tanto en las redacciones como en las calles. Su carrera comenzó en Ràdio Barcelona, donde pronto se convirtió en uno de los presentadores más reconocidos. Más tarde trabajó en RTVE, donde sus programas reunían a millones de españoles frente a televisores y radios. En los últimos años, optó por una faceta más íntima, pero igual de relevante: trabajó en Ràdio Estel, donde continuó compartiendo su experiencia y su visión del mundo.
Trayectoria profesional
La carrera profesional de Armengol es un ejemplo de cómo el periodismo puede ser mucho más que una simple ocupación; es una vocación. Nunca rehuyó los temas difíciles ni temió enfrentarse a entrevistados complejos. A lo largo de su trayectoria realizó miles de entrevistas, incluidas a líderes mundiales, artistas y científicos. Su estilo de conversación, marcado por el respeto y la atención a los detalles, es algo cada vez menos frecuente en los medios actuales.
Colegas recuerdan que Armengol siempre estaba dispuesto a apoyar a los jóvenes periodistas, compartía consejos y no ocultaba sus propios errores. No temía admitir que a veces se equivocaba, y precisamente eso lo hacía especialmente cercano a la audiencia. En una época en la que los medios son cada vez más rehenes de las audiencias y las sensacionalismos, su enfoque profesional puede parecer casi anticuado, pero ahí radicaba precisamente su fortaleza.
Últimos años
A pesar de su edad, Armengol no tenía prisa por retirarse. Incluso después de finalizar su trabajo en grandes canales, continuó al aire en Ràdio Estel. Allí encontró una nueva audiencia y pudo realizarse en un formato más tranquilo, pero igual de relevante. Sus programas se caracterizaban por una atmósfera especial de confianza y sinceridad, algo especialmente valioso en nuestros días.
La muerte de Armengol fue un golpe para muchos de sus colegas y oyentes. En Barcelona, donde vivió la mayor parte de su vida, su nombre era conocido más allá del entorno profesional. El lunes a las 15:00 horas se abrirá la capilla ardiente en el tanatorio Sancho de Ávila, donde todos podrán rendir homenaje a quien dedicó su vida al servicio de la palabra.
Legado y memoria
Joan Armengol dejó tras de sí no solo archivos de programas y entrevistas, sino también una atmósfera especial difícil de describir con palabras. Su estilo de trabajo, la capacidad para conectar con personas de todo tipo y el deseo de llegar al fondo de las cuestiones se convirtieron en referencia para muchos jóvenes periodistas. En la era digital y de la información instantánea, su enfoque resulta especialmente valioso.
Hoy, en tiempos difíciles para el periodismo, figuras como Armengol nos recuerdan que esta profesión puede ser honesta, profunda y humana. Su partida no es solo una pérdida personal para su familia y amigos, sino también el fin simbólico de toda una época en los medios españoles. Sin embargo, su memoria permanecerá en el corazón de quienes escucharon su voz y aprendieron de él el verdadero periodismo.











