
Dos voluminosos tomos de archivo, más de dos mil páginas y una memoria USB con grabaciones de audio: ahora todo esto está en manos de la familia García Caparrós. Casi medio siglo esperaron las hermanas del joven activista sindical fallecido este momento, con la esperanza de acercarse al misterio de uno de los casos más sonados de la historia de España a finales del siglo XX.
Manuel José García Caparrós fue asesinado en Málaga en 1977 durante una multitudinaria manifestación por la autonomía de Andalucía. Tenía solo 18 años. Según la versión oficial, murió a causa de un disparo policial, pero nunca se reveló el nombre del agente que disparó. Desde entonces, sus hermanas — Purificación, Dolores y Paqui — no cesaron en su lucha por descubrir la verdad.
Un acceso largamente esperado a los secretos
Esta semana, las mujeres salieron del edificio del Congreso de los Diputados con los materiales recopilados por la comisión parlamentaria que investigó los sucesos de diciembre de 1977. En estos documentos podría estar escondido el nombre de la persona que les arrebató a su hermano. Sin embargo, incluso hoy, décadas después, la información sigue estando formalmente clasificada, y las hermanas se enfrentan al riesgo de posibles consecuencias legales si deciden hacer públicos los detalles.
La familia ya está buscando una abogada para determinar qué información puede hacerse pública y cuál aún está protegida como secreto de Estado. A pesar de los posibles riesgos, las mujeres no están dispuestas a permanecer en silencio otros cincuenta años. Están convencidas de que la verdad debe salir a la luz, aunque ello les traiga nuevos desafíos.
La tragedia que cambió Andalucía
Aquel día de diciembre de 1977 en Málaga, miles de personas salieron a las calles exigiendo el reconocimiento de la autonomía para Andalucía. La tensión alcanzó su punto máximo frente al edificio de la administración provincial, cuando uno de los manifestantes intentó izar la bandera andaluza. La policía recurrió a la fuerza, estalló el pánico y empezaron a volar balas de goma y botes de humo. En medio de ese caos, García Caparrós recibió una herida mortal. La bala extraída en el hospital desapareció sin dejar rastro, y la versión oficial de los hechos no coincidía con lo narrado por los testigos.
A la familia le comunicaron que el joven había sufrido un accidente, pero la verdad pronto salió a la luz. Para las hermanas, aquella tragedia se convirtió en un dolor personal y en un símbolo de la lucha por la justicia para toda Andalucía. Están convencidas: el disparo no fue solo contra su hermano, sino contra toda la región.
Nueva esperanza de justicia
El acceso a los archivos fue posible gracias a recientes cambios en el reglamento del Congreso, que ahora permiten consultar materiales clasificados sin eliminar los nombres. La familia de García Caparrós confía en poder averiguar quién estuvo implicado en la muerte de su hermano y, quizás, lograr un reconocimiento oficial y disculpas.
Su lucha comenzó con el respaldo de fuerzas políticas de izquierda, y en los últimos meses cobró nuevo impulso gracias a iniciativas en el parlamento. Ahora que finalmente los documentos están en sus manos, queda la pregunta clave: ¿podrán revelar el nombre del autor del disparo y restablecer la justicia casi medio siglo después de la tragedia?












